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Vergüenza

La vergüenza es una emoción social temporal originada por el miedo de una persona o un grupo a ser juzgado negativamente por los demás (Nathanson, 1987). Esta emoción puede producirse a priori o posteriormente a la comisión de una determinada acción. Cuando se produce con antelación, se refiere a una emoción causada por una cohibición del sujeto para expresarse y actuar en público. Si se produce con posterioridad, alude al desconcierto y a la ofuscación producidos por la comisión de una falta de índole política, moral o ética que es considerada humillante, deshonrosa y reprochable. Por ejemplo, la vergüenza puede expresarse individualmente cuando la actuación política polémica de un líder no surte los efectos políticos esperados como la fallida moción de censura de Hernández Mancha contra Felipe González o cuando un presidente es acusado de la comisión de una acción punible durante el ejercicio de sus funciones como Richard Nixon tras el caso Watergate o Bill Clinton ante el escándalo Lewinsky.

En su dimensión grupal, se puede ilustrar cuando una sociedad reconoce un grave error político que se ha cometido por su inacción o colaboración, como sucedió con la población alemana tras el descubrimiento del Holocausto o cuando un conjunto de votantes conoce la imputación de sus representantes por un caso de corrupción como sucedió con el electorado del PSOE ante el caso de los ERE en Andalucía o el electorado del PP en referencia al caso Gürtel.

Créditos: New York Times

Watergate: 4 momentos que marcaron el caso que forzó la única renuncia de un presidente en EE.UU | BBC Mundo

Créditos: Canal de YouTube de BBC News (YouTube).

La vergüenza es aprendida durante el proceso de socialización del sujeto en su círculo familiar, el sistema educativo y la interacción con otras personas (Bisquerra, 2017). Por tanto, la vergüenza es una emoción contraria al orgullo. La vergüenza como emoción política es provocada especialmente por un inadecuado cumplimiento de los roles políticos o por la pérdida de la confianza política depositada en torno a un líder, partido o programa electoral. Es indiferente si el incumplimiento es debido a una ausencia de principios éticos y morales o si es provocado por la incompetencia en el desempeño de unas determinadas funciones, pero el mínimo común denominador consiste en la ruptura flagrante de una expectativa política.

Es importante destacar que la vergüenza tiene una naturaleza relativa a unas expectativas creadas política, social y culturalmente que se consideran positivas y que determinadas acciones y discursos pueden ser vergonzosos en unos contextos por incumplir unas expectativas, pero no necesariamente en otros dada esta variabilidad (Miller, 1996). Las personas pueden protegerse de la vergüenza a través del aislamiento de aquello que lo provoca, la proyección de la vergüenza en terceros, la búsqueda de la autoaprobación, la desensibilización y la mayor atención hacia los intereses de otros que los propios (Molina, 2019). También, la vergüenza política tiene un carácter reactivo en el sentido de que una persona o grupo que ha sido juzgado negativamente por incumplir una expectativa o traicionar la confianza depositada puede expresar violencia o tristeza como resultado del veredicto público (Bisquerra, 2017; Nathanson, 1987).

Bibliografía/s

  • BISQUERRA, R. (2017): Aplicaciones de las emociones a la política. Madrid: Pirámide.
  • MILLER, R.S. (1996): Embarrassment. Nueva York / Londres: The Guilford Press.
  • MOLINA, A.M. (2019): Una mirada gestáltica sobre la vergüenza. Almería: Universidad de Almería.
  • NATHANSON, D.L. (1987): The many faces of shame. Nueva York / Londres: The Guilford Press.