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Valores democráticos

Cada sistema político asigna prioridad a valores políticos específicos. Estos valores guían las decisiones y acciones de los ciudadanos, fomentando en ellos una conducta coherente que valida la lógica del sistema en el que viven.

Un sistema democrático es un sistema político en el cual el pueblo ejerce el poder a través de mecanismos de participación y representación. En él, los ciudadanos otorgan el poder político a sus dirigentes a través de elecciones libres y periódicas (Bobbio, 1988). En este sistema los individuos pueden desarrollarse libremente, validando la coexistencia de una pluralidad de intereses, miradas, proyectos e idiosincrasias (Sen, 1999).

Teoría Social Hoy. El desarrollo como libertad

Créditos: Teoría Contemporánea (YouTube).

Los valores democráticos son aquellas actitudes y cualidades que garantizan las reglas de juego y la convivencia en democracia. De este modo, los valores democráticos refuerzan la idea de una coexistencia respetuosa y dentro del marco de las leyes. Estos valores se basan en el diálogo racional entre los ciudadanos que deben buscar el consenso mediante la argumentación y el reconocimiento mutuo (Habermas, 1992). Por esta razón el sistema debe fomentar el pensamiento crítico, la tolerancia, el respeto y la participación en la vida democrática a través de la educación de los ciudadanos (Savater, 1997). En otras palabras, al educar a los individuos en valores democráticos, los ciudadanos se vuelven conscientes y comprometidos con los principios de convivencia pactados.

Los valores democráticos más habitualmente mencionados son la libertad (de expresión, reunión, opinión, credo, etc.), la vigencia del estado de derecho, la defensa de los derechos humanos, la participación, la igualdad de los ciudadanos ante la ley, el pluralismo y la tolerancia.

Valores de la Democracia

Créditos: Instituto Estatal Electoral y de Participación Ciudadana de Oaxaca (IEEPCO) (YouTube).

Calidad de la democracia y valores democráticas

Según Robert Dahl, las reglas de juego que sostienen la vida en un sistema democrático plural son: autoridades electas, elecciones libres e imparciales, sufragio inclusivo, derecho a ocupar cargos públicos, libertad de expresión, variedad de fuentes de información y autonomía asociativa (Dahl, 1971). A esta propuesta, Guillermo O’Donnell le suma otros factores que no deben darse por sentados para que la democracia funcione plenamente: respeto por la extensión de los mandatos según los plazos constitucionalmente establecidos, un territorio que define claramente el demos votante y la expectativa generalizada de que el proceso electoral y las libertades contextuales se mantendrán en un futuro indefinido (O’Donnell, 2004).

Dicho autor también alerta sobre la necesidad de evitar los personalismos y reforzar la rendición de cuentas y la responsabilidad de los líderes ante los ciudadanos (accountability). Esto, junto con la defensa de los demás valores democráticos, evita que los sistemas deriven en democracias delegativas, llamadas así porque, en ellas, los ciudadanos dejan de participar y delegan en los dirigentes su capacidad de decidir, avalando así mecanismos de concentración de poder en el líder del Ejecutivo (O’Donnell, 1994). Mantener todos estos valores ayuda a evitar un retroceso democrático.

Valores democráticos y polarización

Como todos los sistemas de valores, los valores democráticos implican presupuestos sobre lo que está bien y lo que está mal, sobre lo justo y lo injusto. Suponen un deber ser compartido e idiosincrático, indican una pertenencia a una comunidad.    

Cuando los individuos o los grupos sienten que sus valores políticos no son respetados como deberían, registran esto como un acto de violencia contra su propia identidad, situación que puede generar crispación o clivajes, incluso en una sociedad democrática en la cual se da por sentada la convivencia en espacios plurales y tolerantes.

Bibliografía/s

  • BOBBIO, N. (1998): «Democracia». En: N. BOBBIO, N. MATTEUCCI y G. PASQUINO (Dirs.): Diccionario de Política, pp. 441-453. México: Siglo XXI.
  • DAHL, R. (1971): Polyarchy, Participation and Opposition. New Haven: Yale University Press.
  • DAHL, R. (1989): Democracy and its Critics. New Haven: Yale University Press.
  • HABERMAS, J. (1992): Facticidad y validez. Madrid: Trotta.
  • O’DONNELL, G. (1994): Delegative Democracy. Journal of Democracy, 5(1): 55-69.
  • O’DONNELL, G. (2004): «El desarrollo de la democracia en América Latina». En F. ESTEVES (Ed.): La democracia en América Latina. Hacia una democracia de ciudadanas y ciudadanos, pp. 33-73. Buenos Aires: Programa de la Naciones Unidas para el desarrollo-PNUD.
  • SAVATER, F. (1997): El valor de educar. Barcelona: Ariel.
  • SEN, A. (2000): Desarrollo y libertad. Barcelona: Planeta.