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Tolerancia partidista

Las identidades políticas y el partidismo, es decir la tendencia exagerada a favor de un partido político, explican en gran medida la tolerancia política definida por Sullivan, Piereson y Marcus (1982) como la voluntad de permitir la libre articulación de intereses e ideas en el sistema político de los grupos a los que uno se opone. La intolerancia política es la voluntad de restringir los derechos democráticos de un grupo que no agrada basándose en el contenido de sus puntos de vista. De este modo, la tolerancia partidista y la tolerancia política son dos conceptos muy entrelazados.

Tolerancia política

La tolerancia política se ha identificado como una característica crucial de las democracias liberales ya que se considera como la voluntad para apoyar los derechos civiles de otros, incluidos los grupos históricamente estigmatizados tales como comunistas, ateos, inmigrantes, la comunidad LGBTQIA+, etc. Es un concepto global que transciende los partidos y las ideologías y se puede aplicar de manera más universal que otras medidas políticas de aceptación social endogrupal o exogrupal, como el liberalismo o el autoritarismo.

Democratic Crossroads: The Future of Liberal Democracy

Créditos: Canal d.a.i. Tübingen (YouTube).

Understanding what authoritarianism is

Créditos: Amsterdam Institute for Social Science Research (YouTube).

La literatura ha examinado los factores que influyen en la tolerancia política, incluidos el género, los ingresos, la educación, las creencias y afiliaciones religiosas, la región geográfica, los cambios en las cohortes de edades, y las asociaciones entre identidades y tolerancia políticas (específicamente, la orientación política como el posicionamiento de uno mismo a lo largo de un continuo ideológico, por ejemplo, liberal, moderado, conservador). Aunque la identidad partidista y la orientación política a menudo se superponen, existe una variación notable en la orientación política dentro de los partidos. Los trabajos en psicología política sugieren que los conservadores exhiben niveles más altos de prejuicio debido a su mayor acuerdo con el autoritarismo y el dominio social, mientras que los liberales son mucho más tolerantes (Van Hiel y Mervielde, 2002).

Garneau y Schwadel (2022), sin embargo, exponen que la orientación política en los Estados Unidos varía más entre los demócratas que entre los republicanos, lo cual podría significar que los demócratas son relativamente diversos en sus niveles de tolerancia política. Los republicanos son relativamente uniformes en sus niveles de tolerancia, independientemente de sus orientaciones (conservadores o liberales), mientras que los demócratas liberales exhiben altos niveles de tolerancia y los demócratas conservadores son el grupo político menos tolerante entre todos los grupos en este análisis.

Tolerancia y polarización

En comparación con las divisiones sobre atributos que constituyen divisiones tradicionales como la clase, la religión e incluso la nacionalidad, el «partidismo» tiene primacía sobre la magnitud de la polarización afectiva. La intolerancia partidista, por lo tanto, podría ser una característica importante de los afiliados al partido debido a su disgusto emocional, hostilidad y desconfianza hacia los grupos políticos externos (definidos como polarización afectiva) en contraposición a sus diferencias entre las posiciones políticas (polarización ideológica).

Avramovska, Lutz, Milashich y Svolik (2022) descubrieron que existe un grado alarmante de tolerancia hacia el comportamiento antidemocrático entre los votantes de partidos que tradicionalmente han sido considerados la columna vertebral de la democracia en Europa y que tradicionalmente pretenden cumplir una función de control para evitar una autocratización de sus respectivos países (votantes que del centro-derecha correspondientes a CDU/CSU y el Partido Popular, así como del centro-izquierda correspondientes al PSOE).

Tolerancia y democracia

 La «paradoja de la tolerancia» de Popper (1971) advierte sobre los peligros que dicha tolerancia plantea para la democracia liberal: una sociedad que es tolerante con quienes son intolerantes corre el riesgo de su propia destrucción.

Social Identity Theory: The Science of «Us vs. Them«

Créditos: Chronicles Of Legends (YouTube).

De hecho, el primer principio de la teoría de la justicia de Rawls (1971), el principio de la reciprocidad se basa en la idea de que todas las personas tienen un igual derecho a un esquema plenamente adecuado de iguales libertades básicas/libertades para todos. La libertad del intolerante únicamente puede ser restringida cuando el tolerante, sinceramente y con razón, cree que su propia seguridad y la de las instituciones de libertad están en peligro.

Foto: Karl Popper. Créditos: Encyclopædia Britannica.
Foto: John Rawls. Créditos: Encyclopædia Britannica

Durante décadas, la idea de que proteger la democracia liberal implicaba no tolerar discursos que infringieran las libertades civiles fue un principio axial para quienes luchaban por la inclusión social y política de grupos minoritarios.

What is a Minority Group?

Créditos: Helpful Professor Explains! (YouTube).

Sin embargo, este mismo argumento de la «paradoja de la tolerancia» también ha sido utilizado desde finales del siglo pasado por la mayoría de los partidos de extrema derecha europeos. Los resultados de un estudio de Bjånesøy (2021)demuestran que la agencia de los partidos de extrema derecha es crucial para la tolerancia política pública. Negar el extremismo y excluir a miembros extremos aumenta la tolerancia. Sin embargo, las características que la extrema derecha no controla, como su legado ideológico y el hecho de que algunos de sus miembros hayan sido condenados por delitos racistas y discursos de odio, afectan negativamente a la tolerancia política pública.

Artículo

Far‐Right Illiberalism in the European Parliament

L. Böckmann, S. de Lange, N. Brack y M. Rooduijn, M.

Publicado en Politics and Governance, 13, Article 9466. (2025)

Bourne y Olsen (2023) estudian cómo los partidos políticos y otros actores responden a los desacuerdos que tienen con partidos populistas de diversa índole. Los partidos intolerantes pueden emplear sus recursos para excluir a los partidos populistas de la arena central del juego político, excluyéndolos o excluyéndolos permanentemente del gobierno. Los partidos tolerantes, aunque sigan en desacuerdo con sus oponentes, pueden seguir formas regulares de interacción con los partidos populistas, que implican diálogo, cooperación y compromiso, así como una competencia feroz. Estos autores implican que hay casos en los que la intolerancia es la respuesta adecuada y en los que los partidos políticos y las autoridades (por ejemplo, a nivel de la UE) deberían intervenir de manera más decisiva para proteger los derechos democráticos de los ciudadanos.

En muchas democracias contemporáneas, la polarización política implica cada vez más una intolerancia profundamente arraigada hacia los partidarios de la oposición. Greene, Rossiter, Seira y Simpser (2023) contrastan la hipótesis del contacto, la cual sugiere que las interacciones entre partidos políticos podrían reducir la intolerancia si los individuos interactúan con el mismo estatus social. Implementan un contacto colaborativo entre ciudadanos con simpatías políticas opuestas y demuestran que una intervención simple y escalable que coloque a las personas en igualdad de condiciones puede reducir la polarización política, es decir, aumentar la tolerancia política.

What is the Contact Hypothesis

Créditos: Carbon Radio (YouTube).

Según McWagner (2023), la polarización temática, la polarización afectiva y el partidismo negativo  (marcos usados por muchos politólogos) son marcos inadecuados para el estudio de la solvencia de la democracia. Cuando los principales actores partidistas se niegan a conceder o proteger los derechos políticoso civiles de sus oponentes, la democracia deja de existir.  Por eso, estos fenómenos se entienden mejor como expresiones de intolerancia política.

Bibliografía/s