Volver arriba

Test de asociación implícita

El Test de Asociación Implícita (TAI) es una herramienta de investigación psicológica diseñada para medir asociaciones automáticas entre conceptos en la mente de una persona, que pueden no ser accesibles a través de la introspección consciente (Greenwald, McGhee y Schwartz, 1998). Se basa en la premisa de que las personas forman y almacenan asociaciones entre conceptos de manera implícita, lo cual puede influir en su comportamiento y en sus percepciones de manera inconsciente (Greenwald et al., 1998).


Fue desarrollado a finales de la década de 1990 por los psicólogos Anthony Greenwald y Mahzarin Banaji y ha sido utilizado ampliamente para el estudio de los prejuicios y los estereotipos. A través de una serie de tareas que miden la velocidad de respuesta de los participantes a diferentes pares de conceptos y atributos, busca revelar la fuerza de las asociaciones implícitas. La investigación en este campo ha demostrado que las personas pueden albergar prejuicios implícitos que contradicen sus creencias y valores explícitos, destacando la complejidad de las actitudes y creencias humanas. Este instrumento ha generado un amplio debate y ha impulsado investigaciones adicionales sobre cómo las asociaciones implícitas pueden afectar desde decisiones cotidianas hasta juicios sociales.

Esta prueba es el elemento más importante del Project Implicit de laUniversidad de Harvard, destacado en el campo de la polarización afectiva, ya que, de manera similar a un laboratorio virtual, se centra en el estudio de los prejuicios inconscientes en torno a identidades grupales clásicamente divisivas (raza, género, edad…). Este proyecto permite informar y concienciar al público sobre el sesgo que producen estos prejuicios inconscientes gracias a una base de datos extensa a nivel global.

En el contexto electoral es una herramienta potente para entender cómo las predisposiciones inconscientes de los votantes hacia partidos o candidatos pueden influir en su comportamiento político. Estas predisposiciones pueden diferir significativamente de las opiniones explícitamente declaradas, siendo esta prueba de gran utilidad para conocer las intenciones de voto de los electores indecisos (Ayala-Sánchez, 2012) y variables latentes difícilmente medibles, pero que pueden ser factores influyentes en el comportamiento electoral. Concretamente, numerosas investigaciones han demostrado que el TAI es una herramienta muy efectiva para estudiar preferencias implícitas en los individuos, especialmente en ambientes electorales muy polarizados (Ayala-Sánchez, 2012).

El TAI, y particularmente su variante Bief Implicit Association Test (BIAT), son mecanismos utilizados para el estudio de la polarización afectiva y, en general, de las actitudes políticas y raciales. En este escenario, se puede evaluar la fuerza de la asociación entre categorías políticas (como por ejemplo demócratas y republicanos) y atributos conceptuales en los participantes (como buenos y malos). Esto permite conocer cómo internalizamos ciertos estereotipos, atribuimos erróneamente etiquetas de personalidad y discriminamos al exogrupo. En definitiva, permite medir cómo las personas asocian implícitamente ciertos grupos políticos o raciales con evaluaciones positivas o negativas (Nosek, Bar-Anan, Siriam, Axt y Greenwald, 2014).

Ezra Klein: Why We’re Polarized

Créditos: Commonwealth Club of California (YouTube).

En investigaciones como la de Iyengar y Westwood (2015) se utiliza el TAI para analizar cómo la identificación partidista influye en juicios y comportamientos tanto políticos como no políticos, ya que demuestra cómo los votantes tienen sentimientos hostiles arraigados hacia el partido opuesto, siendo incluso esta discriminación más pronunciada que la que se produce por motivos raciales. Es decir, la polarización afectiva es superior a la polarización social, lo que tiene una serie de implicaciones en la sociedad estadounidense. Por otro lado, Theodoris (2017) evidencia a través de esta misma herramienta que los votantes se asocian automáticamente a sí mismos con su partido a un nivel profundo y pre-introspectivo. Esto es, la identidad partidista implícita ofrece una medida más específica de la intensidad de la adhesión partidista y captura variaciones adicionales en resultados clave de la cognición política, como el afecto, la evaluación diferencial y el procesamiento motivado.

Bibliografía/s

  • AYALA-SÁNCHEZ, A. (2012): La utilización del Test de Asociación Implícita en los procesos electorales.  Revista Justicia Electoral, 1(31): 267-292.
  • GREENWALD, A.G., MCGHEE, D.E. y SCHWARTZ, J.L.K. (1998): Measuring individual differences in implicit cognition: The implicit association test.» Journal of Personality and Social Psychology, 74(6): 1464-1480.
  • IYENGAR, S. y WESTWOOD, S.J. (2015): Fear and Loathing Across Party Lines: New Evidence on Group Polarization. American Journal of Political Science, 59(3): 690–707.
  • NOSEK, B.A., BAR-ANAN, Y., SRIRAM, N., AXT, J. y GREENWALD, A.G. (2014): Understanding and using the Brief Implicit Association Test: Recommended scoring procedures. Plos One, 9(12): 1-31.
  • THEODORIDIS, A.G. (2017): Me, myself, and (I), (D), or (R)? Partisanship and political cognition through the lens of implicit identity. The Journal of Politics, 79(4): 1253-1267.