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Teoría de la Identidad Social

Corriente teórica desarrollada a partir de los años 70 del siglo XX por el psicólogo social Henri Tajfel, al que más tarde se le unirían John Turner y Michael Billig, entre otros. La Teoría de la Identidad Social centra su interés en el proceso de categorización y diferenciación intergrupal, considerando los efectos que la pertenencia a un grupo describe en la propia identidad personal (autoconcepto), además de en la percepción de la realidad y en el comportamiento de los individuos.

La imagen que tenemos de nosotros mismos está influida, en buena parte, por nuestra pertenencia a ciertos grupos con los que nos unen vínculos afectivos (Tajfel, 1984). Como la identidad de grupo influye en nuestra identidad personal, al proteger o ensalzar a nuestro grupo, en realidad, lo que hacemos es promover una imagen positiva de nosotros mismos.

Artículo

Social Identity Theory and Self-categorization Theory: A Historical Review

Matthew J. Hornsey

La influencia de la identidad social en nuestra propia imagen hace, según Tajfel, que los procesos de identificación con el endogrupo se construyan atendiendo a una necesidad de distinción positiva del yo y de mantenimiento de la autoestima (Hogg, 2016). En el proceso de comparación intergrupal, que parte de la categorización (clasificación mediante la asignación de identidades), se acentúa la diferenciación con las entidades externas para favorecer al endogrupo, lo que puede llegar a justificar actitudes de discriminación (Páez, Martínez-Taboada, Arróspide, Insúa y Ayestarán, 1996). Al exagerarse las diferencias con los exogrupos, con razonamientos de tipo heurístico y estereotípico, se crea una falsa sensación de distanciamiento basada en una percepción homogénea y desviada de los rivales (Scandroglio, López-Martínez y San José Sebastián, 2008). El proceso de diferenciación exogrupal conlleva un alto grado de hostilidad y desconfianza hacia los grupos rivales y es la base de cualquier dinámica de polarización (Scandroglio et al., 2008).

La tendencia al favoritismo endogrupal es uno de los hallazgos fundamentales de la TIS, que responde a la necesidad de protección del estatus del grupo con el que uno se identifica. Este favoritismo a veces se acompaña de actitudes discriminatorias hacia los grupos rivales, aunque son sucesos independientes que no siempre se dan simultáneamente. No obstante, en referencia a la aparición del sesgo de favoritismo endogrupal, los teóricos de la identidad social se preguntaron cuáles eran las condiciones necesarias que debían darse para que este sesgo apareciese. La respuesta a esta pregunta se formuló a través del paradigma del grupo mínimo: incluso si entre dos grupos no hay un conflicto real por recursos limitados y se ha producido una categorización arbitraria de los mismos (sin experiencia previa entre sus miembros, ni historia que sustente la existencia de cada grupo), el mero hecho de identificarse con un grupo y de percibir a otros individuos como miembros de un grupo externo (condición mínima) bastaría para ser proclive a maximizar el beneficio del endogrupo (Otten, 2016).

Social Identity Theory: The Science of «Us vs. Them»

Créditos: Andy Luttrel (YouTube).

Partiendo de este supuesto, logramos comprender cómo las bases del conflicto intergrupal son a veces totalmente superfluas y espurias y responden a un tribalismo carente de anclajes mínimamente racionales. Y a partir de esta condición nacen los primeros estudios de polarización afectiva, que detectan una notable paradoja: los ciudadanos no están tan lejos en sus posiciones políticas como piensan, pero, sin embargo, ha crecido el distanciamiento afectivo entre los grupos partidistas (Iyengar, Sood y Lelkes, 2012). En ausencia de importantes diferencias políticas, sería esperable que los afectos no se polarizaran, ¿pero por qué esto no sucede así?

Teoría de la Identidad Social: Qué es la identidad social

Créditos: Dr. Samuel Fernández (YouTube)

Teoría de la identidad social y polarización afectiva

Los estudios sobre polarización afectiva han adoptado recurrentemente el marco teórico de la identidad social para explicar la creciente animadversión que observaban entre los votantes de los diferentes partidos (Iyengar, Lelkes, Levendusky, Malhotra y Westwood, 2019). Asumiendo los presupuestos de autores como Tajfel, las actitudes afectivas polarizadas serían efecto de una dinámica de comparación-categorización entre grupos sociales de base política. Al margen quedaría toda consideración sobre la divergencia ideológica o temática como punto de partida del rechazo afectivo. A lo sumo, esta se construiría como un intento de racionalización posterior del afecto grupal previo.

La comprensión del partidismo como una suerte de identidad social autónoma tiene importantes implicaciones. Los partidos ya no son solo el reflejo de aquellos grupos sociales que fundamentan los clásicos clivajes, sino que constituyen por sí solos una categoría social con capacidad de clasificar de forma destacada a los individuos. Según West e Iyengar (2022), la afirmación de que el partidismo funciona como una identidad social se apoya en dos evidencias clave: la pertenencia a un partido tiene mayor capacidad para generar procesos de discriminación que las cuestiones religiosas, socioeconómicas o raciales, que a su vez han ido perdiendo influencia en el campo político (esto hace que el partidismo se convierta en la división fundamental de la sociedad) y la identidad partidista influye en el autoconcepto, especialmente en momentos de agitación política (como las campañas electorales). Por su parte, Mason y Wronski (2018) exponen el concepto de «social sorting» (clasificación social) para alertar sobre el alineamiento cada vez más intenso entre las identidades sociales y las identidades partidistas, de forma que es difícil encontrar al interior de los partidos determinados perfiles de individuos. Conforme crece la homogeneidad identitaria y la segregación sociodemográfica al interior de los grupos partidistas, la sensación de distanciamiento y clasificación se agranda y no existen sentimientos de pertenencia cruzados que atemperen los debates y eviten un tratamiento uniforme de todo cuanto sucede. El partidismo comienza a ser capaz de resumir una amplia gama de tribus sociales, generando una especie de mega-identidad que se constituye como la categoría fundamental a partir de la cual se producen las relaciones sociales intergrupales, con los sesgos que la TIS ha venido identificando en ellas. Todo el conflicto social queda reducido, explicado o contenido en el conflicto partidista, lo que convierte a la política en un terreno eminentemente emocional, esencialista e identitario.

Video de Lilliana Mason: Social Polarization and the 2016 Elections

Créditos: Demokratieforschung (YouTube).

Bibliografía/s

  • HOGG, M.A. (2016): «Social identity theory». En S. MCKEOWN, R. HAJI y N. FERGUSON (Eds.): Understanding Peace and Conflict Through Social Identity Theory. Contemporary Global Perspectives, pp. 3-17. Suiza: Springer.
  • IYENGAR, S., LELKES, Y., LEVENDUSKY, M., MALHOTRA, N. Y WESTWOOD, S.J. (2019): The origins and consequences of affective polarization in the United States. Annual Review of Political Science, 22: 129-146.
  • IYENGAR, S., SOOD, G. y LELKES, Y. (2012): Affect, not ideology: A social identity perspective on polarization. Public opinion quarterly, 76(3): 405-431.
  • MASON, L. y WRONSKI, J. (2018): One tribe to bind them all: How our social group attachments strengthen partisanship. Political Psychology, 39: 257-277.
  • OTTEN, S. (2016): The Minimal Group Paradigm and its maximal impact in research on social categorization. Current Opinion in Psychology, 11: 85-89.
  • PÁEZ, D., MARTÍNEZ-TABOADA, C., INSÚA, P., ARRÓSPIDE, J.J. y AYESTARÁN, S. (1996): «Identidad, autoconciencia colectiva, valores individualistas-colectivistas y regulación de la conducta». En J.F. MORALES, D. PÁEZ, J.C. DESCHAMPS y S. WORHEL (Eds.): Identidad social: aproximaciones psicosociales a los grupos y a las relaciones entre grupos, pp. 221-246. Valencia: Promolibro.
  • SCANDROGLIO, B., LÓPEZ MARTÍNEZ, J.S. y SAN JOSÉ SEBASTIÁN, M.C. (2008): La Teoría de la Identidad Social: una síntesis crítica de sus fundamentos, evidencias y controversias. Psicothema, 20(1): 80-89.
  • TAJFEL, H. (1984): Grupos humanos y categorías Sociales. Barcelona: Herder.
  • WEST, E.A. e IYENGAR, S. (2022): Partisanship as a social identity: Implications for polarization. Political Behavior, 44(2): 807-838