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Relato

Es una técnica narrativa que funciona como simulación y propagación del mundo social y se aplica para dotar de identidad, legitimidad y cohesión a una experiencia política determinada.

Orlando DʼAdamo y Virginia Beaudoux (2013, 2016a, 2016b) destacan como dos investigadores que han abordado exhaustivamente el fenómeno del relato político. Dichos académicos han conceptualizado esta técnica comunicacional como una «novela del poder». En otras palabras, se trata de una narrativa que, mediante una trama estructurada temporalmente, simbología distintiva, un conjunto de valores y un conflicto manifiesto, sintetiza el sentido de la fuerza política. A través de esta narrativa, se inserta en el tejido comunicacional y disputa el sentido común con el resto de los actores que componen un sistema abierto: partidos políticos, sindicatos, medios de comunicación, líderes de opinión, empresas, ONGs y movimientos sociales. Esta narrativa proporciona un marco interpretativo para comprender los acontecimientos y dinámicas políticas en curso.

Breve evolución histórica

Más que una procesadora lógica, la mente humana es una procesadora de historias (Haidt, 2019). Las personas forjan su identidad, se relacionan y transitan emociones a través de narraciones (Green, Strange y Brook, 2002). Desde tiempos inmemoriales, los humanos utilizan los relatos para formar comunidades. En la Antigua Grecia, después de la guerra, los sabios recogían los acontecimientos crudos, confusos y anárquicos de los soldados y los transformaban en historias secuenciadas, épicas y pedagógicas. Convertían el «bruto factual» en un «neto narrativo». De este modo, generaban un material mítico, cargado de heroísmo y hazañas, que desempeñaba un papel crucial como sustancia mimética, sirviendo como modelo de vida para los niños y los jóvenes (Sarasqueta, 2022).

Con la consolidación del Estado nación, el relato adquirió una importancia aún mayor. Las instituciones educativas y pedagógicas, como escuelas, institutos técnicos y universidades, integraron este recurso comunicacional en sus planes de estudio con el propósito de fomentar un sentido de pertenencia colectiva que asegurara la unidad social dentro de un territorio concreto. De este modo, sentaban los cimientos semánticos de la identidad nacional. Los relatos incluían aspectos como los fundadores de la nación, los antagonistas históricos y las fechas significativas de la gestación del Estado, entre otros temas relevantes.

Según el alcance temporal, el sistema narrativo se descompone en dos niveles: estratégico (estructural) y táctico (coyuntural). Al igual que su némesis, el contrarrelato, el relato pertenece a la primera dimensión. Tanto en su versión electoral como en su versión gubernamental, decide el rumbo semántico de una fuerza política. Oficia como brújula de sentido para su praxis comunicacional. En cambio, las técnicas narrativas storytelling y storydoing son de carácter táctico, operan sobre el día a día, están enfocados en el aspecto cotidiano (D´Adamo y García Beaudoux, 2016a; Sarasqueta, 2020). Traduciéndolo en términos cinematográficos, se podría afirmar que los dos primeros son la película (la totalidad del significado), mientras que los dos últimos son la fotografía (parte del significado).

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Hasta que el amor nos separe: el contrarrelato como instrumento narrativo. Una aproximación teórica

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Ciclo biológico, funciones y requisitos

Los relatos políticos cuentan con una trayectoria vital. A pesar de los persistentes anhelos de sus emisores y difusores, esta herramienta comunicacional tiende a experimentar diversas etapas evolutivas: una fase embrionaria, marcada por la presentación social de las «vigas argumentales»; una fase de consolidación, en la cual alcanza una posición hegemónica; seguida de una fase de deterioro, que se caracteriza por la desintegración y la proliferación de contradicciones, estereotipos y anacronismos; y una etapa final de colapso, donde se produce una dislocación total entre el relato y la realidad (DʼAdamo y García Beaudoux, 2016a). Además, es importante mencionar una instancia superadora: el clímax. Este se alcanza cuando el relato adquiere tal poder que altera la matriz cultural, política y social del entorno, reemplazando su raíz identitaria. Este fenómeno es excepcional y emerge en contadas ocasiones, como en el caso de Abraham Lincoln, Nelson Mandela, y Mahatma Gandhi, entre otros ejemplos relevantes.

Los relatos políticos cumplen una variedad de funciones. Al proyectar un horizonte de sentido común, los relatos funcionan como adhesivo en la generación de colectivos (Sarasqueta, 2022; DʼAdamo y García Beaudoux, 2016b). En torno a ellos, los individuos se congregan, forman parte de un grupo que los trasciende, y le dan sentido a su existencia. Derivada de esta capacidad aglutinadora está la de movilizar voluntades. El relato político brinda un catálogo de argumentos, sentimientos y valores para defender y viralizar a la propia fuerza política. A su vez, frente a una actualidad gaseosa, que cambia drástica y constantemente, este instrumento narrativo provee certezas, otorga a los seres humanos itinerarios de acción, expectativas, simulaciones y posibles escenarios.

Discurso completo del presidente de Uruguay, José Mujica, en la ONU (2013)

Créditos: Presidencia de Uruguay (YouTube).

Por otro lado, ante un ecosistema comunicacional saturado de información, el relato político facilita la comprensión de la realidad. Funciona como un atajo cognitivo: con poca inversión de tiempo y trabajo mental, ofrece un «lienzo» sobre lo que está sucediendo (DʼAdamo y García Beaudoux, 2016a). Responde a numerosos interrogantes, por ejemplo: ¿Por qué vale la pena apoyar una reforma? ¿Quiénes son los sectores que se benefician del statu-quo? ¿Qué está en juego? ¿Quiénes son los responsables de la crisis? ¿Por qué nacen los conflictos? ¿Por qué hay que ir a votar?» Por último, si está correctamente diseñado y su implementación es adecuada, el relato naturaliza cierto orden, normaliza las diferentes estructuras —sociales, culturales, económicas, jurídicas, educativas—, así como sus correspondientes dinámicas, que vertebran la vida humana en una geografía específica. Metamorfosea intereses particulares en intereses generales. Dicho de manera sintética: produce sentido común.

Para que la acción comunicacional de una determinada experiencia política sea considerada relato político, debe cumplir los siguientes requisitos. Persistencia: debe fluir en un espacio temporal prolongado (Breithaupt, 2023).

Causalidad: debe articularse mediante la lógica de causa y efecto. Coyuntural: debe estar conectado con las demandas de su época. Sinergia social: debe retroalimentarse de los significados que provee la ciudadanía. Emociones: debe producir esperanza, alegría, orgullo, ira, Solidaridad, miedo, entre otros estados de ánimo (Breithaupt, 2023). Plasticidad: frente a los cambios repentinos de la realidad, debe tener la capacidad de reencuadrar y capturar el nuevo contexto (DʼAdamo y García Beaudoux, 2016b).

Arquitectura

El relato político es un engranaje narrativo compuesto por seis piezas.  La trama: es la línea argumental que ordena la agenda, los mensajes, los silencios, los canales y el resto de las piezas comunicacionales. Es la esencia del relato político (Sarasqueta, 2021). Guión dicotómico: es el conflicto regulado que, supeditado a la trama, representará el desafío que afronta el país, la ciudad o la región.  Arco temporal: es el hilo cronológico que enlaza estratégicamente el pasado con el presente y el futuro. Debería responder las siguientes preguntas: ¿de dónde venimos? ¿Dónde estamos? ¿Hacia dónde vamos? (Selbin, 2012). Repertorio estético: es la simbología del relato político. Dentro de esta variable se incluyen la cromática, el logo, los escenarios, los vestuarios, la música, los stickers, los memes y los dispositivos escogidos para comunicar. Vocabulario cardinal: son los principales significantes que interpretan, defienden y activan la cosmovisión de la fuerza política. Ethos del liderazgo: se refiere a la identidad del líder de la fuerza. En una política hiperpersonalizada como la actual, donde los atributos privados pesan tanto o más que los públicos, es imprescindible encuadrar de manera correcta la fase biográfica del principal portavoz del relato, y que esta, al mismo tiempo, conjugue con la trama planteada.

Discurso completo de Javier Milei en el Congreso

Créditos: Crónica TV (YouTube).

Bibliografía/s

  • BREITHAUPT, F. (2023): El cerebro narrativo. Lo que nuestras neuronas cuentan. Madrid: Sexto piso.
  • D’ADAMO, O. y GARCÍA BEAUDOUX, V. (2013): «Storytelling y comunicación política: el valor de un relato bien contado». En I. CRESPO y J. DEL REY (Eds.): Comunicación política y campañas electorales en América Latina, pp. 55-68. Buenos Aires: Biblos.
  • D’ADAMO, O. y GARCÍA BEAUDOUX, V. (2016a): Comunicación política: narración de historias, construcción de relatos políticos y persuasión. Comunicación y Hombre, 12: 33-36.
  • D’ADAMO, O. y GARCÍA BEAUDOUX, V. (2016b): «Doce ingredientes para la construcción de un regato de gobierno». En E. RICHARD y A. GONZÁLEZ (Eds.): Manual de comunicación de gobierno, pp. 195-210. Bogotá: Universidad Externado de Colombia.
  • GREEN, M., STRANGE, J. y BROCK, T. (Eds.) (2002): Narrative impact. Social and cognitive foundations. Nueva Jersey: Lawrence Erlbaum Associates, Publishers.
  • HAIDT, J. (2019): La mente de los justos. Barcelona: Deusto.
  • SARASQUETA, G. (2020): Anatomía del relato político: conceptualización, funciones y piezas de una herramienta comunicacional estratégica. El caso del presidente Mauricio Macri (2015-2018). Revista Política y Sociedad, 57(3): 821-841.
  • SARASQUETA, G. (2021): La socialdemocracia latinoamericana pide la palabra. El relato político de la segunda presidencia de Michelle Bachelet (2014-2018). Revista de estudios políticos, 192: 253-283.
  • SARASQUETA, G. (2022): Cartografía de una épica global: El relato político del presidente José Mujica (2010-2015). Revista Internacional De Pensamiento Político, 17(1): 663–685.
  • SELBIN, E. (2012): El poder del relato. Revolución, rebelión, resistencia. Buenos Aires: Interzona.