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Realineamiento partidista e ideológico

Es el cambio en las identificaciones partidistas e ideológicas. Cuando estas son firmes, los cambios en las mismas suelen ser poco frecuentes. Solo cuando se producen ciertos acontecimientos políticos, sociales o económicos, se pueden generar un realineamiento de dichas identificaciones. El realineamiento es, pues, resultado de una combinación de factores que, de hecho, son parte de ese realineamiento (Domínguez López, 2017: 100). Para que se den verdaderos realineamientos de las identificaciones se requiere que haya un cambio que perdure.

Teoría del realineamiento

La teoría del realineamiento es concebida para explicar los cambios que se producen en los patrones electorales, los consensos y posicionamientos ideológicos, el reacomodo de las élites de los partidos y de los sujetos subpartidistas, los sistemas de interés, las prioridades de los distintos actores políticos y las formas de participación (Domínguez López, 2017). La teoría tiene como punto de partida el texto de Luzbel (1952), The Future od American Politics, aunque después sería reajustada por los aportes efectuados por Key (1955, 1959), quien, en 1955, propuso el concepto de «realineamiento crítico» y, en 1959, el de «realineamiento secular». Mientras que el primero supone un cambio en periodos cortos que modifican el mapa de manera permanente, el segundo implica un proceso de cambio gradual a lo largo del tiempo. Por tanto, este enfoque radica en el análisis de una serie amplia de votaciones que permita identificar la variación en los niveles de estabilidad, así como aquellos momentos en donde se experimentan cambios en las preferencias de los ciudadanos (Martínez Valdés, 2014).

Desde entonces, se han producido ciertas variantes en esta teoría. En los años ochenta, Patricia de los Ríos realizó una sistematización de algunas de ellas y concibió el realineamiento como un concepto que puede dar cuenta de un fenómeno con varias dimensiones. En primer lugar, el desencadenamiento del mismo siempre obedece a una crisis política, económica o social de gran magnitud que pone en cuestionamiento las reglas del juego político vigentes y la política pública del partido mayoritario o dominante. En segundo lugar, la dimensión electoral actúa como termómetro de los cambios en las preferencias o lealtades partidarias. Y, en tercer lugar, se trata de un cambio en la agenda o en la racionalidad que sustenta al sistema político que, a su vez, tiene una dimensión institucional (De los Ríos, 1986: 22).

La teoría del realineamiento no siempre ha sido aceptada. En la década de 1990, fue fuertemente criticada por su incapacidad para predecir los nuevos cambios o por el incumplimiento de los pronosticados (Domínguez López, 2017: 92). En el siglo XXI ha vuelto a renacer al recuperarse los postulados de Key.

Realineamiento partidista e ideologías

El realineamiento partidista e ideológico obedece a una doble vertiente: 1) cuando persona decide realinear su identificación partidista o ideológica. Estas se forman a través de una serie de referencias que perciben los ciudadanos y que les sirven para conformarse una determinada opinión y un vínculo afectivo hacia una organización o ideología política (Aguilar López, 2008; Miller y Klobucar, 2000). En este caso, la identificación partidista o ideológica implica coincidencias valorativas entre el ciudadano y un partido o ideología que determinan su percepción y evaluación de las cuestiones políticas (Aguilar López, 2008). Las identificaciones partidistas e ideológicas solo cambian cuando se producen una combinación de factores; 2) cuando una fuerza política o ideológica realiza ajustes para poder sobrevivir o garantizar su éxito, en función de las preferencias y cambios del propio sistema político y de todos sus componentes. Cuando esto no sucede, los partidos y las ideologías pueden ser desplazados del centro del sistema, o incluso, desaparecer. Este factor es fundamental para explicar la evolución de las distintas fuerzas políticas e ideologías.

En el caso del realineamiento de los partidos, también puede darse por una decisión interna de trasformar algún aspecto de la organización como el programa o ideario político, o por un cambio en la cúpula dirigente.

Por tanto, como señala Schlesinger (1990), el realineamiento de los partidos no solo supone un cambio en la distribución de las bases electorales sino también en los contenidos de los programas políticos, a partir de la dinámica de las relaciones en el interior de los partidos y de los principales problemas a los que deben enfrentarse en su acción como maquinarias políticas (Schlesinger, 1990: 41-64). Algo parecido ocurre con el realineamiento ideológico, principalmente frente a la crisis de las ideologías universales y la división socioeconómica. En esos casos, los conceptos ideológicos se particularizaron a partir de la experiencia cotidiana de los actores con lo cual, en algunas ocasiones se han generado nuevos contenidos en torno a dichos conceptos que han sido agregados a los ya existentes y, en otras, han sustituido algunos aspectos de los ya conformados. Pero el realineamiento ideológico también es fruto de las bases ideológicas y programáticas de la competencia partidista.

Bibliografía/s

  • AGUILAR LÓPEZ, J. (2008): Identificación partidaria: apuntes teóricos para su estudio. POLIS, 4(2): 15-46.
  • DE LOS RÍOS, P. (1986): ¿Realineamiento electoral o cambio en los términos del debate político norteamericano? Cuadernos Semestrales. Estados Unidos. Perspectiva latinoamericana, 19: 15-40.
  • DOMÍNGUEZ LÓPEZ, E. (2017): La teoría del realineamiento y la evolución del sistema político estadounidense. Revista Universidad La Habana, 284: 84-105.
  • KEY, V.O. (1955): A theory of critical elections. Journal of Politics, 17: 3-18.
  • KEY, V.O. (1959): Secular realignment and the party system. Journal of Politics, 21: 198-210.
  • LUBELL, S. (1952): The future of American Politics. Nueva York: Harper & Brothers.
  • MARTINEZ VALDÉS, F. (2014): Fracciones resistentes al realineamiento electoral a nivel subnacional, México 2000-2012, Estudios Políticos, 33: 51-74.
  • MILLER, A.H. y KLOBUCAR, T.F. (2000): The development of party identification in post-soviet societies. American Journal of Political Science, 44(4): 667-685.
  • SCHLESINGER, A. (1990): Los ciclos de la historia americana. Buenos Aires: R.E.I.