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Reacción cultural

En el año 2019 ve la luz el libro Cultural backlash. Trump, Brexit, and Authoritarian Populism, escrito por Pippa Norris y Ronald Inglehart. En él, los autores proponen la idea de reacción cultural para explicar el éxito electoral o la creciente influencia de la derecha radical populista tanto en Europa (Austria, Reino Unido, Polonia o Francia) como en Estados Unidos. La teoría de la reacción observa una creciente polarización en torno a los temas propios de la batalla cultural, vinculados con cuestiones posmaterialistas. Frente a las explicaciones de orden económico-material (hipótesis de la deprivación) aplicadas al populismo de izquierdas resultante de la crisis del año 2008, este nuevo populismo conservador, cuyo punto álgido es la victoria de Trump en 2016 y el resultado del Brexit ese mismo año, tendría un sustrato netamente identitario. Esta conclusión se ve reforzada por una observación sustancial: incluso en naciones con altos niveles de bienestar económico surgen opciones populistas conservadoras (Finlandia, Suecia, Dinamarca).

Artículo

Long-Term Economic Distress, Cultural Backlash, and Support for Brexit

M. Carreras, Y. Irepoglu Carreras y S. Bowler

Comparative Political Studies, 52(9), pp. 1396-1424. (2019)

Social Identity Theory: The Science of «Us vs. Them»

Créditos: International Association for Political Science Students (YouTube).

Cualquier proceso de transformación de los valores sociales trae consigo un movimiento de reacción/contragolpe liderado por aquellos que ven amenazado su estatus (Mansbridgey Shames, 2008). Asumiendo esta idea, Norris e Inglehart plantean los efectos del cambio cultural en las sociedades posindustriales sobre aquellos grupos de personas que pierden privilegios (perdedores del cambio) o ven impugnada su moralidad. Rememora este planteamiento las tesis de Gramsci sobre el interregno, resumidas de forma popular en la frase «El viejo mundo se muere. El nuevo tarda en aparecer. Y en ese claroscuro surgen los monstruos» (Sanahuja, 2022). La ruptura de los antiguos consensos morales, sin que se haya llegado a un nuevo acuerdo de sustitución de los mismos, convulsiona a la sociedad. La sensación de disolución del orden imperante y la ausencia de certezas tiene una traslación directa en términos de demanda de liderazgos autoritarios que aporten seguridad y protejan las identidades amenazadas (véase la influencia del nativismo en el desarrollo discursivo del trumpismo).

How progressive wins have led to a rise in American populism

Créditos: Carnegie Corporation of New York (YouTube).

El avance en las últimas décadas de la globalización y del cosmopolitismo, del feminismo, del ecologismo, de los derechos de las minorías étnico-raciales o de las identidades sexuales queer tensiona las posiciones de quienes durante años han dominado la arena política. Como si se tratara de un choque de civilizaciones (Huntington, 1996) librado al interior de un mismo país, en un mismo espacio-tiempo conviven cohortes jóvenes que ya incorporan estos nuevos valores posmaterialistas y progresistas a sus esquemas de pensamiento, derivados de la «revolución silenciosa» (Inglehart, 1977), con las cohortes socializadas en un régimen moral tradicional ahora cuestionado. Cuestionar ese régimen moral tradicional equivale a invalidar la propia forma de ser y de ver el mundo de quienes lo asumen, con las consecuencias reactivas que ello trae consigo (Norris e Inglehart, 2019). La visión del conflicto cultural para estos autores se sustancia en forma de batalla generacional entre quienes se sienten desplazados como mayoría dominante y quienes piden paso con nuevas ideas contrahegemónicas, convirtiéndose las fuerzas populistas de derecha radical en la salvaguarda del viejo statu quo y en producto directo del resentimiento de los perdedores y de la polarización de actitudes intergeneracional (Schäfer, 2022).

Why Strongman Populism is Popular Around the World

Créditos: The Best English Academy_The Library of Intellect (YouTube).

Artículo

Backlash, Intersectionality, and Trumpism

Zein Murib

Publicado en Signs, 45(2), pp. 295-302. (2020)

Para finalizar, conviene responder a una pregunta crucial: ¿por qué los debates culturales en torno a valores, ejes normativos o validaciones morales polarizan más –tanto en términos afectivos como en términos de distribución de la opinión pública– que los temas económicos que fundamentaron la división izquierda/derecha durante la primera parte del siglo XX (Gidron, Adams y Horne, 2020)? Los temas culturales agudizan la división social porque redirigen a elementos identitarios que actúan como marcadores grupales. El cuestionamiento de determinados valores desafía el autoconcepto de los individuos que forman parte de los grupos perdedores y desautoriza su cultura, hasta ahora mayoritaria y socialmente aceptada.

Bibliografía/s

  • GIDRON, N., ADAMS, J. y HORNE, W. (2020): American affective polarization in comparative perspective. Cambridge: Cambridge University Press.
  • HUNTINGTON, S. P. (1996): El choque de civilizaciones y la reconfiguración del orden mundial. Barcelona: Paidós.
  • INGLEHART, R. (1977): The Silent Revolution: Changing Values and Political Styles Among Western Publics. New Jersey: Princeton University Press.
  • MANSBRIDGE, J. y SHAMES, S.L. (2008): Toward a theory of backlash: Dynamic resistance and the central role of power. Politics & Gender, 4(4): 623-634.
  • NORRIS, P. e INGLEHART, R. (2019): Cultural backlash: Trump, Brexit, and authoritarian populism. Cambridge: Cambridge University Press.
  • SANAHUJA, J.A. (2022): Interregno. La actualidad de un orden mundial en crisis. Nueva Sociedad (NUSO), 302.
  • SCHÄFER, A. (2022): Cultural backlash? How (not) to explain the rise of authoritarian populism. British Journal of Political Science, 52(4): 1977-1993.