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Polarización temática

El fenómeno de la polarización política contemporánea se puede resumir utilizando cuatro ejes principales: opiniones sobre políticas concretas (policy preferences), identidades políticas, alineación de opiniones con identidades y polarización afectiva.

La polarización temática puede observarse en torno a ciertos issues o políticas que integran la agenda pública. Eso hace que el comportamiento político sea modificado, pues los ciudadanos migran hacia una concepción de la política que es percibida como una batalla frente a opiniones contrarias que destruyen el tejido social. Temas concurrentes que producen sentimientos de odio, miedo, desilusión y venganza hacia los actores políticos y a las instituciones representativas atraen o alejan al ciudadano de la participación política y electoral. Las brechas generacionales parecen estimular la polarización temática que se han centrado en cruzadas morales como los derechos de la población LGBTQIA+ (Norris y Inglehart, 2019).

En términos empíricos, la polarización temática puede ser representada a través de la ubicación de los individuos siguiendo una distribución bimodal en ciertos temas. Así, las opiniones se concentran en cada polo de una escala de acuerdo o desacuerdo.  A partir de la las investigaciones de Downs (1957), en este campo, se concibe que las preferencias de votantes y partidos se distribuyen en una escala ideológica y los primeros tienden a realizar un análisis sobre cuán cercanos están los partidos a sus propias preferencias.

Fuente: Elaboración propia de los autores.

A pesar de que a veces no existe coherencia ideológica entre diferentes temas, tal y como apunta Converse (1964), el estudio de la polarización temática se ha nutrido de los contrastes entre los grandes temas (o dimensiones) de la ideología, como la moral o la economía. La diferencia entre el posicionamiento ideológico de un mismo individuo sobre diferentes temas se conoce como el «enigma ideológico» (Free y Cantril, 1967).                                        

Nuevos valores y nuevas agendas

Durante algunos años, la literatura en el campo de estudio ha apostado por el fortalecimiento de sistemas de partidos institucionalizados, asumiendo que los vínculos entre grupos sociales estaban en la raíz de las identidades que atraían a los votantes hacia los partidos. Actualmente esos vínculos son cada vez más débiles y la polarización temática es más fuerte en la sociedad, lo que se convierte en un desafío para los partidos tradicionales. En lugar de los conflictos comunes de clase, los temas de corte moral y cultural se tornan más motivadores que la dimensión macroestructural a la hora de fijar las simpatías políticas de los individuos, poniéndose delante de asuntos relativos al mundo del trabajo.

La polarización temática está asociada a la aparición del concepto de «batallas culturales«, que apunta a una progresiva potencia de los aspectos vinculados con los estilos de vida, los gustos y el mundo moral en la política. Esto substrae la idea central para la opinión pública y los partidos, es decir, las luchas por cuestiones materialistas y redistributivas.

En el momento inicial de la aparición del concepto en los años 90 del siglo pasado, las batallas culturales se presentaron como parte del proceso de secularización, los movimientos minoritarios y feministas, la reacción conservadora y la preeminencia política de las disputas morales en la cultura política norte-americana. Actualmente, las batallas culturales pueden tener, todos los días, un tema moral diferente como objeto, superando el ámbito de los derechos de las minorías, el feminismo o lo queer. En todo caso, estas guerras temáticas tienden al binarismo. La pluralidad de aspectos sobre cualquier materia se reduce a una dualidad, pues, todo enfoque de la moralidad solo envuelve dos posiciones y lo que importa es el triunfo sobre el punto de vista contrario.

Las batallas culturales pueden ser entendidas, a la vez, como efecto y causa de la polarización política. Este tipo de debates favorece que la polarización emerja, ya que es difícil  llegar a un acuerdo cuando la escisión es moral. Las disputas entre valores materialistas vs. posmaterialistas presentan una escisión entre los elementos de autoexpresión de raíz secular y las aspiraciones vinculadas con las condiciones de vida o las necesidades básicas (Inglehart, 1997). La polarización temática está más presente en issues morales, sobre todo la disputa por los derechos reproductivos y sexuales, de género, familia, migración, medio ambiente entre otros elementos que se vinculan con la expresión de identidades colectivas (van der Brug, 2004).

‘A War of Ideals’: The culture wars entering U.S. classrooms

Créditos: MSNBC (YouTube).

La aparición de la sociedad de la información y las innovaciones tecnológicas en las comunicaciones han fomentado una metamorfosis significativa en la conducta política y electoral. Los algoritmos que utilizan las plataformas para cautivar la atención de los usuarios tienden a poner mayor énfasis en mensajes y temas que generan conflicto y división.  

Los medios sociales, a través de la presencia de nuevos liderazgos a veces de naturaleza outsider, pueden ostentar un poder significativo de cara a agendar, encuadrar y polarizar a la opinión pública. En la mayoría de los estudios existe consenso a la hora de señalar que las élites políticas y la opinión pública están cada vez más polarizadas ideológicamente (Poole y Rosenthal, 2001). El planteamiento de que la sociedad está dividida se ha extendido en los medios y en el mundo académico y se debe, directamente, de qué temas conforman y protagonizan la agenda pública.

Polarización temática y polarización afectiva

La polarización hacia temas específicos se debe a la componente ideológica y es el principal mecanismo para la activación y el aumento de la polarización afectiva (Orr, Fowler y Huber, 2023). Al darse cuenta de la distancia con la posición del otro sobre un tema, los individuos tienden a evaluarlo negativamente en términos afectivos. Esta sensación de distanciamiento se intensifica cuando el tema redirecciona a elementos identitarios y culturales. 

Como demuestra Han (2023), en diferentes países de Europa Occidental, los individuos que otorgan más relevancia a los issues culturales son también aquellos más polarizados afectivamente, pues los valores y creencias tienden a ser mayores demarcadores de las identidades sociales, evidenciando mayor prevalencia de sentimientos de distinción entre el endogrupo y el exogrupo.

No obstante, no existe un claro consenso sobre la capacidad per se de provocar polarización de este tipo de temas. Examinando el caso de los Estados Unidos, donde hay una fuerte identidad partidista, Dias y Lelkes (2022) muestran que los efectos de la polarización en torno a issues se relacionan con la función de branding que a los mismos otorgan los partidos. Las preferencias temáticas influyen en la polarización afectiva en la medida en que señalan la identidad y redirigen al conflicto intergrupal, es decir, los temas no tienen capacidad por sí solos de polarizar, sino que su contribución a la polarización está mediada por su actuación como señales de identidad. Los temas culturales probablemente son los que tienen una mayor capacidad de actuar como marcadores identitarios.

Para saber más sobre Polarización en Brasil: Programa Giro Eleitoral – Polarização nas Eleições

Créditos: Canal de Youtube de Andy Luttrel.

Bibliografía/s

  • CONVERSE, P. [2006 (1964)]: The nature of belief systems in mass publics, Critical Review, 18(1-3): 1-74.
  • DIAS, N. y LELKES, Y. (2022): The nature of affective polarization: Disentangling policy disagreement from partisan identity. American Journal of Political Science, 66(3): 775-790.
  • DOWNS, A. [2013 (1957)]: Uma Teoria Econômica da Democracia. São Paulo: EdUSP.
  • FREE, L. y CANTRIL, H. (1967): The Political Beliefs of Americans: A Study of Public Opinion. Nuevo Brunswick: Rutgers University Press.
  • HAN, K.J. (2023): Issue salience and affective polarization. Journal of Elections, Public Opinion and Parties.
  • INGLEHART, R. (1997): Modernization and Postmodernization: Cultural, Economic, and Political Change in 43 Societies. Princeton: Princeton University Press.
  • ORR, L., FOWLER, A. y HUBER, A. (2023): Is Affective Polarization Driven by Identity, Loyalty, or Substance? American Journal of Political Science, 67(4): 948-962.
  • NORIS, P. e INGLEHART, R. (2019): Cultural Backlash: Trump, Brexit, and Authoritarian Populism Cambridge: Cambridge University Press.
  • POOLE, K.T. y ROSENTHAL, H. (2001): D-Nominate after 10 years: a comparative update to congress: a political-economic history of roll-call voting. Legislative Studies Quarterly, 26(1): 5–29.
  • VAN DER BRUG, W. (2004): Issue Ownership and Party Choice. Electoral Studies, 23(2): 209-233.