La polarización de un sistema de partidos es la distancia ideológica existente entre los dos polos del espectro político, es decir, entre los partidos más separados o alejados en sus posiciones políticas.
Desde el punto de vista del formato y la mecánica de los sistemas de partidos, la polarización es un elemento de la mecánica de los sistemas de partidos que transforma a los sistemas de partidos con un formato de multipartidismo extremo y una gran fragmentación en sistemas muy ideologizados o con una enorme distancia ideológica entre los grupos políticos que forman el sistema.
Origen del análisis y estudio de la polarización de los sistemas de partidos
El origen del estudio de la polarización en los sistemas de partidos se debe al politólogo italiano Giovanni Sartori (1966), que en los años sesenta, describió el sistema italiano como un sistema de pluralismo polarizado.

En un análisis posterior más sistemático y comparado, el propio Sartori (1976: 119-216) definió distintos tipos de sistemas de partidos competitivos o democráticos: 1) Los sistemas bipartidistas, caracterizados porque normalmente gobierna un partido solo y porque cabe en ellos la alternancia en el poder; 2) Los sistemas de pluralismo moderado, en los cuales suele haber de tres a cinco partidos relevantes caracterizados por la competencia centrípeta, la configuración de coaliciones bipolares en el gobierno y una distancia ideológica pequeña entre los partidos; 3) Los sistemas de pluralismo polarizado, donde hay cinco o más partidos relevantes y cuyas características principales son la competencia centrífuga, la polarización, la presencia de importantes partidos antisistema y una gran distancia ideológica entre los partidos.
Web Giovanni Sartori
La diferencia entre distintos sistemas multipartidistas implica, además, un contraste en la mecánica de cada tipo. Mientras que la mecánica del tipo moderado es bipolar y los gobiernos se forman mediante una serie de coaliciones alternantes a izquierda y derecha, la mecánica del tipo polarizado es multipolar y las interacciones entre los partidos que forman parte del sistema son, como mínimo, triangulares a diferencia de las interacciones en el tipo moderado, que son bipolares.
Características de los sistemas de partidos polarizados
El pluralismo polarizado de Giovanni Sartori.
Los sistemas polarizados, de acuerdo con Sartori (1976), se caracterizan por la combinación de un conjunto de componentes:
- La presencia de partidos antisistema importantes, como los viejos partidos fascistas, anarquistas o comunistas, que constituían la oposición «de principio» al régimen democrático. Los partidos antisistema se definen por cuestionar y socavar la legitimidad del régimen democrático, por no compartir los valores del orden vigente y por ofrecer a sus partidarios no un cambio de gobierno sino, directamente, un cambio de régimen político. La conceptualización de este tipo de partidos generó un amplio debate posterior (Capoccia, 2002);
- La existencia de oposiciones bilaterales que son mutuamente excluyentes;
- El sistema está basado en la ubicación central de un gran partido (Italia) o un grupo de partidos (Weimar). La consolidación de un polo de centro es esencial para la supervivencia de este tipo de sistemas;
- El surgimiento de una notable distancia ideológica ente los partidos que constituyen el sistema;
- El desarrollo de una competencia centrífuga entre las fuerzas políticas en el que los impulsos centrífugos predominan sobre los centrípetos, que son característicos del tipo moderado o del bipartidismo clásico, siguiendo el modelo espacial de Downs;
- La pauta o estructuración ideológica de la competencia política, a diferencia de una competencia de carácter pragmático, típica de los sistemas de pluralismo moderado;
- La presencia de oposiciones irresponsables, que son excluidas de los sucesivos gobiernos, debido a que solo los partidos moderados de centroderecha o centroizquierda son incluidos en los gabinetes;
- La política de superoferta y de promesas excesivas por parte de las oposiciones irresponsables y muy ideologizadas.
Tipología de Sartori.
Medición de la distancia ideológica en los sistemas de partidos
Hay distintos indicadores que nos permiten medir algunas características de los sistemas de partidos, como su grado de fragmentación, de volatilidad, de superposición, de cristalización, de nacionalización, etc. En el caso de la polarización de los sistemas de partidos, el primer indicador que permitió su medición empírica fue el creado por Taylor y Herman (1971), que idearon una fórmula para calcular la polarización ponderada. A continuación, tanto Giacomo Sani y Giovanni Sartori (1980) como Knutsen (1998) o Dalton (2008) propusieron fórmulas alternativas con distintas variaciones.
Consecuencias políticas de la polarización de los sistemas de partidos
La competencia política en el sistema partidista de «pluralismo polarizado» (un formato con un centro, compuesto por un partido o grupo de partidos, enfrentado a la oposición bilateral de fuertes partidos antisistema) produce fuertes tendencias centrífugas generando crisis de gobernabilidad y, en los casos más graves, el colapso de algunas democracias.
Los sistemas de pluralismo polarizado pueden, por tanto, describir dos trayectorias:
- Crisis de gobernabilidad recurrentes hasta alcanzar un tipping point que implica un cambio en el tipo de sistema de partidos y manteniendo el régimen democrático, como en Italia durante los años noventa;
- El colapso de la democracia, asediada por el crecimiento imparable de los partidos antisistema que hace insostenible la continuidad del régimen democrático, como en los casos de la República de Weimar en 1933, la Segunda República española en 1936 o Chile en 1973. Las pautas del colapso pueden variar desde una toma violenta del poder mediante un golpe de Estado, con una considerable violencia política, o bien mediante una simple transferencia de poder.
Conferencia de Giovanni Sartori. «Medios de comunicación, información y decisiones públicas: un reto para la democracia».
Lógicamente, la dinámica de degradación del proceso democrático, la obstrucción permanente de la política parlamentaria, las protestas masivas en contra del sistema o el apoyo irresponsable a la violencia política promovidos por los partidos antisistema no producen siempre consecuencias fatales para la continuidad de los regímenes democráticos. Se pueden reducir los impulsos centrífugos en las comunidades políticas polarizadas fortaleciendo el papel mediador del centro. Los casos de Italia, de Finlandia o de Francia bajo la III y la IV Repúblicas muestran que el pluralismo polarizado no tiene por qué desembocar necesariamente en el derrumbe de la democracia y que estos sistemas pueden mantenerse en una cierta inestabilidad durante un largo periodo de tiempo, o «sobrevivir sin gobernar», por usar la expresión de Giuseppe di Palma (1977). Enfrentados a situaciones extremas o crisis graves han tenido la capacidad suficiente para superarlas, como en el caso de la crisis de 1934 en Francia o Finlandia a comienzos de los años treinta, o para acometer un proceso de «reequilibramiento» y salvar la esencia y las instituciones básicas de la democracia, transformando o reestructurando profundamente el sistema político como en las transiciones de la Cuarta a la Quinta Repúblicas francesa en los años cincuenta o en Italia en los años noventa.
Este tipo de sistema de partidos fue declinando a partir de la posguerra, debido a la desaparición de los partidos anarquistas y fascistas, y también en la década de los años noventa, con la caída de la Europa postcomunista. Así, en las primeras décadas de este siglo se han reducido considerablemente el número de sistemas de partidos de pluralismo polarizado, «debido al proceso de despolarización que ha caracterizado la política europea en los últimos decenios» (Grilli di Cortona, 2007: 294). Sin embargo, tras la gran crisis económica de 2008, la aparición de partidos populistas de izquierda y derecha y de partidos nativistas de derecha radical han permitido revertir esta tendencia.
Combinaciones posibles de polarización ideológica y afectiva
De este modo, distintas combinaciones de polarización ideológica y polarización afectiva pueden observarse según los países y ofrecer perfiles diferentes de polarización. En algunos casos, durante la última década, se ha producido simultáneamente una elevada polarización ideológica y afectiva, como en España, Grecia, Bulgaria, la República Checa o Eslovaquia (Reiljan, 2021). En cambio, en otros países, como Alemania o Finlandia, ambos tipos de polarización son bajos. Por su parte, Estados Unidos o Polonia presentan una combinación de elevada polarización afectiva y una baja polarización ideológica; también es posible una reducida polarización afectiva combinada con una alta polarización ideológica, como en Francia, Suecia y Holanda.