También, brecha de percepción.
Ambos términos expresan significados similares a los de creencias de segundo orden y falsa polarización. La percepción errónea se refiere a la interpretación incorrecta por parte del individuo, de información, datos o situaciones. En el marco de la polarización política y las emociones, las percepciones erróneas se refieren a juicios que hacemos sobre lo que los «otros» piensan o son en línea con las creencias de segundo orden y surgen habitualmente debido a prejuicios, sesgos cognitivos o desinformación.
La investigación sobre percepciones erróneas aborda cómo los individuos procesan la información de manera selectiva, dando lugar a distorsiones, lo que contribuye a la polarización política, alimentando la desconfianza, la hostilidad y la división entre grupos con diferentes identidades partidistas o identificaciones ideológicas. Así, se denomina «falsa polarización» a las percepciones erróneas que un individuo tiene sobre la posición que ocupan en el espacio ideológico los partidos que no son de su preferencia (Levendusky y Malhotra, 2016). Los medios de comunicación y las redes sociales suelen amplificar estas percepciones erróneas al difundir información sesgada o noticias falsas.
Las percepciones erróneas no se limitan a la esfera política sino que pueden llegar a influir en nuestras interacciones sociales y en cómo percibimos a los demás, contribuyendo a incrementar la polarización afectiva.
En el estudio «Misperceptions About Others«, de Bursztyn y Yang (2021), se comprueba que las percepciones erróneas no son simples «errores de medición» respecto de lo que los otros hacen o piensan, sino profundas desviaciones sobre lo que asumimos que los demás piensan y hacen. Estas percepciones erróneas son de menor entidad cuando se trata del juicio sobre personas que pertenecen al endogrupo o con las que uno se identifica de manera identitaria o temática. Por el contrario, son mucho mayores cuando se trata de personas que se categorizan como afines a un partido o a una ideología distinta de la propia.
Las percepciones erróneas pueden dar lugar a una «brecha de percepción» (perception gap), concepto de escaso desarrollo que se refiere a la discrepancia entre cómo una persona o grupo de personas perciben una situación o un fenómeno y cómo lo perciben las otras personas, o incluso la distancia entre esa percepción y una realidad objetiva. De este modo, en línea con lo que señala Mason (2015), la percepción de una distancia en las opiniones del grupo respecto a la que se cree que tienen los otros, se basa en los mecanismos de refuerzo de las identidades políticas y/o ideológicas.
Daniel Yudkin Discusses the Perception Gap
Esta brecha de percepción influye en la polarización afectiva. La presencia de imágenes falsas en los simpatizantes de una opción política sobre los partidarios de otra formación puede provocar un incremento del antagonismo y polarizar el debate público sobre la base de unas diferencias que en la práctica no son tan acentuadas como los individuos perciben de manera equivocada (Ahler y Sood, 2018).
Artículo
Las falsas percepciones que tenemos sobre los partidos políticos contrarios
TheConversation.com
Yudkin, Hawkins y Dixon (2019) condujeron un estudio muy completo sobre la brecha de percepción en el caso estadounidense. Estos autores llegaron a la conclusión de que una fuente importante de la polarización afectiva son las creencias falsas que la gente tiene de sus oponentes políticos. Encontraron evidencias de que la proporción de personas que comparten puntos de vista similares sobre muchos de los temas más debatidos es mayor de lo que el común de los estadounidenses cree. Pero, como los autores indican en su estudio, cuando los demócratas y los republicanos perciben que sus oponentes tienen puntos de vista extremos, se sienten amenazados por ellos y empiezan a verse unos a otros como enemigos. Así es como se profundiza el grado de polarización afectiva.
Web Perception Gap
También en España se ha evidenciado una propensión a exagerar las posiciones de los adversarios, singularmente en los temas que componen la batalla cultural (Crespo-Martínez, Rojo-Martínez y Mora-Rodríguez, 2021; Rojo-Martínez, Crespo-Martínez y Mora-Rodríguez, 2023). Si asumimos que los demás son más radicales de lo que realmente son, es más probable que se acabe por producir un distanciamiento afectivo entre ellos, aunque en la práctica las posiciones ideológicas o temáticas no se hayan polarizado. La gran pregunta que persiste es si la percepción errónea antecede a la polarización afectiva o es la polarización afectiva la que modifica la percepción sobre las posiciones de los demás (Ward y Tavits, 2019).
Artículo
Cómo combatir la polarización política que causan las percepciones erróneas
TheConversation.com