Se define como aquellas informaciones falsas que intentan hacerse pasar por noticias con la finalidad de difundir y propagar desinformaciones, engaños o bulos para obtener un rédito (Amorós García, 2018). Este tipo de contenidos no presentan normas editoriales ni ningún tipo de procesamiento mediático que permita garantizar su precisión y credibilidad (Lazer et al., 2018).
Las noticias falsas, entendidas como un mecanismo más dentro del fenómeno de la desinformación que distorsiona los contenidos aparentemente periodísticos con el fin de engañar al receptor (Corner, 2017), pueden tratar sobre distintos temas. Si bien tradicionalmente las noticias falsas han atraído la atención en un contexto político, estas también se han manifestado en otros ámbitos públicos y privados (Lazer et al., 2018).
Podcast La era de la Desinformación
La era de la desinformación (capítulo 1).
Meritxell González, Carmen Marta Lazo, Raúl Magallón, Eva Campos, Clara Jiménez, Lola Baños y Julio Cerezo.
The Voice Village
Su máxima difusión, hoy en día, se presenta en internet a través de propaganda, contenidos engañosos, informaciones manipuladas o mentiras. Como consecuencia de ello, se puede dar lugar a discursos polarizados y opiniones radicalizadas que se traducen en una menor confianza en la calidad periodística e informativa (Rodríguez Pérez, 2019). Es tal su difusión que cada vez más expertos consideran que estas noticias tienen en torno a un setenta por ciento más de posibilidades de ser viralizadas que aquellas noticias que son verdaderas (Flores Vivar, 2020).
Contrarrestar la desinformación
La Asamblea General de las Naciones Unidas ha expresado su preocupación por la proliferación de la desinformación y acoge con satisfacción los esfuerzos del Secretario General para promover la cooperación internacional en la lucha contra la desinformación. Por todo ello, el Secretario General ha presentado un informe basado en la información y las mejores prácticas compartidas por los Estados, las entidades de las Naciones Unidas y otras partes interesadas para contrarrestar la desinformación.
En la actualidad, uno de los motivos que incrementa la capacidad de viralización de las noticias falsas es la irrupción del uso de las tecnologías y, en concreto, en las innovaciones relacionadas con la Inteligencia Artificial (IA). Pese a que el origen de las noticias no verificadas estaba vinculado a la difusión de estas a través de la mano del hombre, actualmente su amplificación y viralización se relaciona con el mundo digital y a través del uso de bots como principales agentes de difusión (Flores Vivar, 2020).
Artículo
Inteligencia artificial en la verificación de la información política. Herramientas y tipología
Marián Alonso-González y Hada M. Sánchez Gonzales
Publicado en Revista Más Poder Local, 56, pp. 27-45. (2024).
La presencia de bots y su eficiencia para manipular noticias puede crear desinformación a largo plazo y, en algunos casos, también puede traducirse en un aumento de la polarización política (Azzimonti y Fernandes, 2023). Junto a ello, son diversos los estudios que confirman la relación directa existente entre la propagación de la desinformación en las redes sociales y el incremento de la polarización y la segregación de los usuarios de las redes. Como resultado de esta vinculación entre noticias falsas y desinformación, pueden originarse cámaras de eco y crear sociedades cada vez más polarizadas. La finalidad de las cámaras de eco no es otra que conectar a usuarios con otros que consumen los mismos contenidos y solo se ven expuestos a informaciones que coinciden con el comportamiento de consumo previo, haciéndolos más susceptibles a contextos polarizantes (Au, Ho y Chiu, 2021).
Las noticias falsas también presentan un cariz psicológico y es que las personas que afirman sentir sentimientos de odio hacia sus oponentes políticos son, al mismo tiempo, más propensos a compartir noticias falsas y contenidos que denigren al contrario. Del mismo modo, esos individuos brindan un fuerte apoyo a la perspectiva de la polarización partidista (Osmundsen, Bor, Vahlstrup, Bechmann y Petersen, 2021).
También existe una relación estrecha entre la recepción de noticias falsas y la exposición selectiva, de manera que, a menos fuentes informativas o más selectivas, mayor será la posibilidad de ser receptivos ante noticias falsas y compartirlas en otros círculos (Azzimonti y Fernandes, 2023).
Artículo
Posverdad y exposición selectiva a fake news. Algunos ejemplos concretos de Argentina Dosier
Juan Alberto Clavero
Publicado en Contratexto, 29, pp. 167-180. (2018)
La expansión de las noticias falsas ha generado el debilitamiento de la confianza en las labores periodísticas, la erosión de los medios tradicionales y el surgimiento de los medios tecnológicos, lo que se ha traducido en una disminución de la capacidad de los medios tradicionales de influir en la opinión pública a favor de las prácticas comunicativas de la era de la posverdad (Waisword, 2018).
Documental «Posverdad»
Las noticias falsas se pueden vincular con la era de la posverdad dado que su configuración narrativa puede representar un hecho cierto o no, pero, al mismo tiempo, también puede ofrecer una serie de oportunidades que hagan potencialmente creíble cualquier declaración sobre la realidad. De manera que se renuncia a la objetividad y a poner a los usuarios en el centro de la comunicación política, y se abraza a lo afectivo para interpelar y convocar a las audiencias. Por ello, se activa el consumo de contenidos falsos y manipuladores que apelan a emociones, subjetividades y realidades virtuales y que desvirtúan las estructuras de protección de los periodistas que dejan de depender tanto de los recursos de los medios para hacerlo de sus propios recursos (Amado y Kanashiro, 2018).
Podcast Futuro del periodismo
Desinformación, fact-checking y periodismo
Lluís Cucarella y Alba Tobella
Laboratorio de Periodismo, Fundación Luca de Tena
El furor de las noticias falsas y su viralización a través del ecosistema digital ponen en cuestión la labor de los medios de comunicación tradicionales y plantean uno de los principales retos del periodismo contemporáneo. El consumo de medios digitales supera el de los medios tradicionales y no solo se enfrentan a proliferación de medios online y las redes sociales, sino que estos mecanismos digitales socavan la calidad y la rigurosidad informativa. Ante este escenario de desconfianza, los medios han reaccionado para limitar la difusión de noticias falsas a través de herramientas de verificación de datos y medidas de fact-checking. El objetivo es claro: apoyar a periodistas y redacciones para crear buenas prácticas comunicativas y reconocer el contenido veraz de sus medios informativos (Amorós García, 2018).