Volver arriba

Neuropolítica

Neuropolítica es la investigación científica que tiene como objeto de estudio el cerebro y su relación con el comportamiento político (Lieberman, Schreiber y Ochsner, 2003; Schreiber, 2011, 2017). Surge como resultado de la conjunción entre neurociencia y ciencia política, a partir del gran avance y los desarrollos experimentados por la neurociencia en las dos primeras décadas del siglo XXI (Damasio, 2010).

Educación emocional con António Damásio. REDES 12/06/2006

Créditos: Programa REDES (RTVE.ES).

Los estudios sobre neuropolítica son muy recientes y las investigaciones pioneras apenas tienen veinte años. Estos trabajos se centraron, principalmente, en diseños experimentales desde tres perspectivas. En primer lugar, experimentos que solicitaban a los participantes que proporcionaran determinadas informaciones sobre sus inclinaciones políticas. En segundo lugar, experimentos en los que los participantes debían observar caras de políticos y escenas visuales de discursos o anuncios electorales. En tercer lugar, experimentos que intentaban identificar si existía una distinción entre los cerebros de individuos conservadores y liberales.

Marco Iacoboni y las neuronas espejo

Créditos: Programa REDES (RTVE.ES).

El conocimiento político

Los primeros estudios en neuropolítica se enfocaron en analizar las diferencias en la relación entre la experiencia política y variables cognitivas presentes en toda actividad humana. Los expertos y los novatos se diferencian en el grado de conocimiento de la tarea que deben ejecutar (Iacoboni, 2008).

Web de Marco Iacoboni Lab, UCLA Brain Mapping Center

Por ello, las imágenes cerebrales muestran que las tareas nuevas y las tareas repetidas activan patrones cerebrales diferentes. Generalmente, las tareas nuevas, que exigen un cierto esfuerzo cognitivo, activan el córtex prefrontal dorsolateral, mientras que las tareas ya conocidas y aprendidas se realizan con información procedente de la estructura cerebral de la memoria, del lóbulo temporal.  Sin embargo, no son éstas las áreas que manifiestan más alteraciones y una mayor activación cuando los individuos se enfrentan a la información de carácter político.

Estudios de imágenes cerebrales, Elecciones presidenciales 2008 New York Times

Fuente: IACOBONI, M.; FREEDMAN, J.; KAPLAN, J. ; JAMIESON, K. H., FREDMAN, T.; KNAPP, B. y FITZGERALD (2007), «Your Brain on Politics», New York Times, 11 de noviembre de 2007.

En experimentos con expertos y adictos a la política y novatos con escaso conocimiento de la misma, Iacoboni y Schreiber sometieron a exámenes mediante escáner a ambos grupos y les mostraron fotografías con rostros de políticos y les reprodujeron frases con afirmaciones sobre temas de actualidad de la política norteamericana (Schreiber, 2017).

Dr. Darren Schreiber. Your brain is built for politics. TEDx Talks

Créditos: TEDx Talks (YouTube).

Por un lado, los estudios de Westen (2007) confirmaron que las mismas áreas cerebrales se activaban cuando los participantes en los experimentos que tenían conocimientos políticos respondían a las preguntas políticas. Por otro lado, la actividad de las áreas cerebrales con neuronas espejo fue mucho más intensa cuando los expertos en política, tanto identificados con el Partido Demócrata como con el Partido Republicano, miraban los rostros de políticos conocidos que cuando contemplaban los rostros de otras personas famosas o desconocidas. En cambio, no se detectó ninguna diferencia en la actividad cerebral de las áreas con neuronas espejo en el caso de los novatos o neófitos, que registraban una pauta similar al observar los rostros de personajes políticos y no políticos. Las áreas cerebrales del «estado predeterminado» se activan en los expertos o conocedores de la política mientras que los novatos o poco expertos cerraban el sistema predeterminado.

Actividad de las áreas cerebrales con neuronas espejos en expertos y novatos políticos

Fuente: FOWLER, J. H., y SCHREIBER, D. (2008): Biology, Politics, and the Emerging Science of Human Nature. Science 322 (5903): 912-914.

La identificación de rostros dignos de confianza ha sido confirmada más recientemente mediante las modernas técnicas de señales electroencefalográficas (EEG), de respuesta galvánica de la piel (GSR) y de frecuencia cardiaca (HR) (Veccchiato, Toppi, Maglione y Babiloni, 2014).

Web de Brainsigns

Brainsigns es una spin-off en la Universidad de Roma, Sapienza. Dirigida por el Dr. Fabio Babiloni y su equipo, Roma (Italia).

Cerebros conservadores y liberales. Marcos mentales y framing

Se suelen atribuir las diferencias ideológicas y partidistas estrictamente a factores sociales o históricos externos a los propios individuos más que a diferencias biológicas o psicológicas. Sin embargo, un primer grupo de estudios en este campo mostraba que el «cerebro político» (Westen, 2007) procesa la información exterior a partir de marcos y metáforas. Estos marcos y metáforas son el resultado de los procesos de refuerzo de las sinapsis neuronales mediante el aumento del número de receptores químicos para los neurotransmisores. Los marcos están constituidos por redes neuronales de asociación activadas a través de la experiencia individual y del aprendizaje de pautas de roles sociales y culturales que se inscriben en los circuitos cerebrales. El enmarcado es, así, el proceso de activación de determinadas redes neuronales cuyas asociaciones específicas se realizan en virtud de lo que George Lakoff (2008) denomina metáforas.

The Political Brain with Drew Westen

Créditos: No Nonsense with Pamela Wallin (YouTube).

Los estudios posteriores, más avanzados, realizados con resonancias magnéticas funcionales en Estados Unidos descubrieron, efectivamente, que los demócratas y los republicanos tienen diferentes pautas de actividad cerebral durante determinados procesos de toma de decisiones. Los liberales (liberals o progresistas) y los conservadores usan asimétricamente sus cerebros, de manera que en aquellos predomina su hemisferio derecho y en éstos su hemisferio cerebral izquierdo.  Esta variación de los patrones cognitivos de liberales y conservadores afecta a su comportamiento político: los conservadores, que se rigen más por el hemisferio izquierdo, desarrollan un estilo cognitivo asociado a las conductas activas, de categorización jerárquica, de opiniones muy definidas y poco ambiguas y muy influido por las señales sociales en cuanto a distribución de recompensas; los liberales, en los que predomina el hemisferio cerebral derecho, muestran conductas de mayor inhibición o retraimiento, de categorización no jerárquica, más propensas a la ambigüedad en sus juicios y menos sensibles a las señales sociales y más proclives a basar su moralidad en la empatía.

En una investigación sobre adopción de decisiones bajo riesgo (Schreiber, 2017), se observó que en esas situaciones los republicanos presentaban una mayor activación de la amígdala bilateral y en el córtex del cíngulo anterior ventral, la subregión «emocional» de esta parte de la corteza cerebral. En contraste, los demócratas registraban más cambios en la ínsula anterior derecha.

Esta conclusión fue sometida a distintas pruebas estadísticas comparando la capacidad de predicción del modelo de activación neuronal con modelos clásicos de comportamiento electoral, como la identificación partidista de los padres durante la adolescencia de los sujetos. Los trabajos de activación neuronal obtuvieron mejores resultados.

Eso significa que el procesamiento de ideas o declaraciones asociadas con posiciones liberales o conservadoras debe de estar relacionado con una mayor actividad en determinadas zonas cerebrales. Así, Zamboni et al. (2009), hallaron que las propuestas o declaraciones más conservadoras estimulaban la actividad en el córtex dorsolateral prefrontal, un área asociada a ciertas emociones negativas, la inhibición en la conducta y la reducción de la motivación, y en la que la dopamina desarrolla un papel muy importante en el refuerzo de las conexiones sinápticas.

En estos estudios se afirma que existe una base neurológica para el comportamiento y las conductas igualitarias y que el área de la ínsula anterior suele registrar una cierta activación en el desarrollo de conductas altruistas (Schreiber, 2017). Otros experimentos ya habían comprobado el papel de la ínsula en la experiencia de ciertas emociones básicas como la felicidad, el odio, el miedo o la tristeza, así como la percepción del dolor.

Otro conjunto de investigaciones, en cambio, han explorado las relaciones entre el volumen cerebral y las orientaciones políticas, lo que supone una perspectiva diferente: que la mente de conservadores y progresistas se diferencia no sólo por sus patrones de activación neurológicos sino también por su estructura. Así, algunos estudios experimentales han sostenido que el mayor volumen del córtex del cíngulo anterior está asociado a mayor liberalismo, mientras que un mayor tamaño de la amígdala derecha está relacionado con el mayor conservadurismo de los individuos.

La «polarización neuronal»

Estos estudios no han sido ajenos a la creciente polarización política en distintos países. Así, estudios muy recientes han confirmado la existencia de una cierta «polarización neuronal», esto es, el desarrollo de una actividad cerebral distinta o divergente entre partidarios de ideas políticas opuestas. Los individuos que presentan una mayor polarización tienen una actividad más acusada en la corteza prefrontal dorsomedial que los más moderados cuando son expuestos a temas polémicos (Leong, Chen, Wiler y Zaki, 2020).

Bibliografía/s

  • DAMASIO, A.R. (2010): Self Comes to Mind: Constructing the Conscious Brain. Nueva York: Pantheon Books.
  • IACOBONI, M. (2008): Mirroring People: The New Science of How We Connect with Others. Nueva York: Farrar, Strauss & Giroux.
  • IACOBONI, M.; FREEDMAN, J.; KAPLAN, J. ; JAMIESON, K. H., FREDMAN, T.; KNAPP, B. y FITZGERALD (2007): Your Brain on Politics. New York Times, 11 de noviembre de 2007.
  • FOWLER, J. H., y SCHREIBER, D. (2008): Biology, Politics, and the Emerging Science of Human Nature. Science 322 (5903): 912-914.
  • LAKOFF, G. (2008): The Political Mind: Why You Can’t Understand 21st-Century American Politics with an 18th-Century Brain. Nueva York: Viking.
  • LEONG, Y. C., CHEN, J., WILLER, R. y ZAKI, J. (2020): Conservative and Liberal Attitudes Drive Polarized Neural Responses to Political Content. Proceedings of the National Academy of Sciences, 117: 27731-27739.
  • LIEBERMAN, M. D., SCHREIBER, D. y OCHSNER, K. (2003): Is Political Cognition Like Riding a Bicicle? How Cognitive Neuroscience Can Inform Research on Political Thinking. Political Psychology, 24(4): 681-704.
  • SCHREIBER, D. (2011): From SCAN to Neuropolitics. En P. K. HATEMI y R. MCDERMOTT (Eds.), Man is By Nature a Political Animal. Chicago: University of Chicago Press.
  • SCHREIBER, D. (2017): Neuropolitics: Twenty Years Later. Politics and the Life Sciences, 36(2): 114-131.
  • VECCHIATO, G., TOPPI, J., MAGLIONE, A.G. y BABILONI, F. (2014): Neuroelectrical Correlates of Trustworthiness and Dominance Judgments Related to the Observation of Political Candidates. Computational and Mathematical Methods in Medicine, 2014: 434296.
  • WESTEN, D. (2007): The Political Brain: The Role of Emotion in Deciding the Fate of the Nation. Nueva York: Public Afairs.
  • ZAMBONI, G., GOZZI, M., GRAFMAN, J., KRUEGER, F., DUHAMEL, J.R. y SIRIGU, A. (2009): Individualism, Conservatism, and Radicalism as Criteria for Processing Political Beliefs: A Parametric FMRI Study. Social Neuroscience, 4(5): 367-383.