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Nativismo

Es la política consistente en promover los intereses de las personas consideradas parte del endogrupo nacional frente a las de las identificadas como un exogrupo. Es el resultado de la combinación de un nacionalismo extremo y esencialista, a menudo arraigado en mitos sobre el pasado, con una actitud de rechazo hacia la inmigración. Defiende que el Estado esté habitado exclusivamente por los miembros del grupo nativo, y rechaza todo aquello que amenaza a su ideal de Estado-nación homogéneo. Para ello, defiende políticas que protegen los intereses ya establecidos del endogrupo contra los del exogrupo. Sin embargo, quienes defienden este punto de vista político no suelen aceptar la etiqueta, catalogándose a sí mismos como patriotas (Ferreira, 2019).

Origen y evolución

Como explicaba Betz (2019), el nativismo se pensaba como una característica propia norteamericana que partía desde mediados del siglo XIX. La organización nativista estadounidense más prominente del siglo XIX fue el partido Know-Nothing, que floreció originalmente en la década de 1840 y experimentó un renacimiento en la década de 1880. El Ku Klux Klan también se destacó por su sentimiento nativista (Higham, 1955). Otro momento clave en la práctica de políticas nativistas en Estados Unidos tuvo que ver con el ataque a Pearl Harbour, que llevó a la entrada de los americanos en la II Guerra Mundial y a la creación de campos de concentración para personas de origen asiático en territorio norteamericano.

Trending Globally: «All-American Nativism» with Dan Denvir, Part I

Créditos: Watson Institute Podcast (YouTube).

A pesar de esta raigambre histórica norteamericana, es tras la caída del bloque comunista cuando las dinámicas nativistas se instalan a lo largo y ancho del globo, particularmente en los Estados liberales europeos avanzados, abarcando tanto las reglas electorales de la democracia como las instituciones (Pappas, 2018).

La obra de Bergmann (2020) realiza un clarificador viaje por los diferentes momentos del nativismo contemporáneo así como su conjunción con el populismo en la historia política global. Para ello, establece tres momentos temporales en donde el nativismo va cobrando relevancia.

El primer momento se da en torno a la década de los 70 del siglo XX y se encuentra vinculado con la crisis petrolífera que afectó a las economías occidentales y que, como consecuencia, generó altas tasas de desempleo. Esta situación de crisis económica desembocó en el señalamiento de los inmigrantes como foco de los males vinculados al desempleo. De esta manera, es a finales de los 70 y principios de los 80 cuando se aprecian las primeras demandas de políticas nativistas en Europa, de la mano del Front National de Jean-Marie Le Pen en Francia. En este sentido, las demandas se centraban en el mercado de trabajo y en elementos económicos, a pesar de la presencia de un contenido xenófobo y etnonacionalista que iría en aumento.

El segundo momento se da seguido en el tiempo, sin que las demandas provenientes del período anterior se calmen. Este se extiende desde la caída del muro de Berlín en 1989 y el colapso de la Unión Soviética, hasta el comienzo del siglo XXI y, en concreto, los atentados del 11 de septiembre en Estados Unidos. En este momento, el populismo se entremezcla de forma más clara con el nativismo, girando el discurso nativista hacia «lo nuestro» y la definición sociocultural de lo que eso suponía. Un etnopluralismo basado en lo cultural estaba creciendo más allá de los aspectos económicos de la primera ola.

La tercera ola da comienzo con la Gran Recesión de 2008 y la posterior crisis de refugiados que se vivió en las fronteras europeas en 2015. Esto trajo un cambio fundamental en la evolución del nativismo y llegó a constituir una clara tendencia de neonacionalismo que se extendió por Europa, América y otros lugares. Es en este período, el vínculo entre populismo –que se convierte en una corriente mainstream– y el nativismo tiene su punto álgido, tal y como se detallará posteriormente.

Características principales

Betz (2019) define la existencia de tres características claves en las dinámicas nativistas: el nativismo económico, el chovinismo asistencialista, y el nativismo simbólico. El primero tiene su base en el deterioro del mercado de trabajo provocado, en su opinión, por la llegada de inmigrantes, que conlleva una mayor competencia por el acceso al mercado laboral y, por lo tanto, un empobrecimiento de los trabajadores nacionales así como del Estado, fruto del aumento de los subsidios.

Precisamente esto engarza con ese chovinismo asistencialista que tiene su base en la noción ampliamente compartida –y rebatida– de que los migrantes, en particular los poco cualificados, pagan impuestos más bajos –si es que pagan– mientras reciben más beneficios y/o servicios sociales que los nativos, lo que resulta en una sangría sustancial para el estado de bienestar. Por último, se encuentra el nativismo simbólico, que se centra en la defensa de las tradiciones fundamentales, los valores y los arreglos institucionales históricamente evolucionados que definen a una comunidad en particular, su cultura e identidad.

Además de estas tres características, cabe destacar, por otro lado, que para Mudde (2007) el nativismo se configura, a su vez, como uno de los tres ingredientes esenciales es los partidos de derecha radical populista. Más en concreto, se refiere a que para estas formaciones los Estados deben ser habitados exclusivamente por miembros del grupo considerado nativo porque el resto son una amenaza para la nación homogénea, criticando el multiculturalismo.

Populismo y nativismo

Es importante destacar que, a pesar de que habitualmente los términos de populismo y nativismo se suelen confundir, no siempre son elementos que se dan de manera conectada (De Cleens y Stavrakakis, 2017).

Artículo

Populism Versus Nativism: Socio-Economic, Socio-Cultural, and Emotional Predictors

D. Abadi, T. Bertlich, J. W. Duyvendak y A. Fischer

Publicado en American Behavioral Scientist, 69(4), pp. 423-453. (2024)

Para Pappas (2018), las diferencias entre estos conceptos son claras, en la medida en que tienen diferentes causas, utilizan diferentes retóricas y discursos simbólicos, presentan diferentes liderazgos y tienen diferentes tipos de influencia en las sociedades democráticas en las que se desarrollan. Por lo tanto, exigen diferentes respuestas políticas y normativas por parte de los políticos, los responsables de la formulación de políticas y otros actores sociales.

Betz (2019), por su parte, establece que el nativismo se encuentra ubicado ideológicamente y de manera unívoca en la derecha conservadora. Rechazan, por tanto, la idea populista de que la sociedad está ostensiblemente dividida entre «el pueblo» y una élite, siendo la llegada de extranjeros lo que compromete la unidad cultural. Este elemento es el nexo común de todas las formaciones nativistas.

Desde el punto de vista programático, el atractivo se basa en paquetes políticos. Esto provoca que suben o bajen con las políticas específicas que defienden. Si se logra el objetivo político deseado disminuirá su apoyo electoral. Además, vinculado con su programa, no tienden a prometer redención, en forma de justicia social, igualdad económica o soberanía popular (Varshney, 2021).

Cabe destacar que, retóricamente, los nativistas no fomentan la polarización política de la manera en que lo hacen los populistas. Y es que a los nativistas les resulta imposible ganar mayorías electorales y gobernar solos. Están atrapados en la oposición o, en el mejor de los casos, como socios menores en coaliciones.

Desde el punto de vista organizativo, los partidos nativistas en la actualidad se distinguen por sus líderes relativamente débiles, pero carismáticos (Zhirkov, 2014), que poco pueden hacer para detener los conflictos entre facciones e incluso las disputas abiertas dentro de las filas del partido. Además, suelen estar dirigidos por miembros de las élites de sus respectivas sociedades.

Algunos ejemplos de partidos de esta categoría podrían ser, conforme a Betz (2019), Riedel, (2018) o Varshney (2021) el Partido de la Libertad austríaco (FPÖ); el Partido de la Libertad de Países Bajos (PVV); el Partido Popular danés (DF); el Partido del Progreso noruego (FrP); los Demócratas de Suecia (SD); los Finlandeses (PS) –anteriormente conocidos como los Auténticos Finlandeses–; Alternativa por Alemania (AfD); la Lega italiana; o Reagrupación Nacional en Francia.

En el contexto español, García-Santamaría y Méndez Juez (2023) no sólo argumentan la categorización de Vox como partido de derecha radical populista, sino que enlazan con la anteriormente mencionada definición de nativismo dada por Ferreira (2019), argumentando que Vox busca conseguir una sociedad monocultural y mononacional al servicio de su particular idea de lo que debe ser España, enfrentándose «tanto a enemigos internos –separatismos– como externos –globalistas e inmigración, especialmente la musulmana–» (García-Santamaría y Méndez Juez, 2023: 56).

Bibliografía/s

  • BERGMANN, E. (2020): Neo-Nationalism. The Rise of Nativist Populism. Cham: Palgrave Macmillan.
  • BETZ, H. (2019): Facets of nativism: A heuristic exploration. Patterns of Prejudice, 53(2): 111-135.
  • DE CLEEN, B. y STAVRAKAKIS, Y. (2017): Distinctions and Articulations: A Discourse Theoretical Framework for the Study of Populism and Nationalism. Javnost – The Public, 24(4): 301-319.
  • FERREIRA, C. (2019): Vox como representante de la derecha radical en España: un estudio sobre su ideología. Revista Española de Ciencia Política, 51: 73-98.
  • GARCÍA-SANTAMARÍA, S. y MÉNDEZ JUEZ, M. (2023): «Un análisis de la actividad parlamentaria de Vox en las Cortes Generales de España: entre los principios programáticos y la realidad política». En S. DIESTE y E. TENA (Coord.): La derecha radical europea en la actualidad. Discurso de odio e islamofobia, pp. 53-78. Valencia: Tirant lo Blanch.
  • HIHGAM, J. (1955): Strangers in the Land: Patterns of American Nativism 1860-1925. Nueva Jersey: Rutgers University Press.
  • MUDDE, C. (2007): Populist Radical Right Parties in Europe. Cambridge: Cambridge University Press.
  • PAPPAS, T. (2018): How to Tell Nativists from Populists. Journal of Democracy, 29(1): 148-52.
  • RIEDEL, R. (2018): Nativism versus nationalism and populism – bridging the gap. Central European Papers, 6(2): 18-28.
  • VARSHNEY, A. (2021): Populism and Nationalism: An Overview of Similarities and Differences. Studies in Comparative International Development, 56: 131–147.
  • ZHIRKOV, K. (2014): Nativist but not alienated: A comparative perspective on the radical right vote in Western Europe. Party Politics, 20(2): 286-296