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Exposición selectiva

Cuando hablamos de exposición selectiva nos referimos a la elección intencionada, por parte de la ciudadanía, de los medios de comunicación a través de los que se informa sobre cuestiones políticas y los mensajes que recibe.

Lazarsfeld, Berelson y Gaudet (1948) desarrollaron la teoría de la exposición selectiva destacando que los efectos de los medios de comunicación sobre la información política se verían minimizados por los procesos de selección que realizan los ciudadanos, a favor del refuerzo de las predisposiciones previas. La ciudadanía se expondría, en mayor medida, a aquellos mensajes más afines o cercanos a sus opiniones mientras que evitarían los más disonantes. Festinger (1957) intentó dar respuesta a este comportamiento caracterizado por evitar la información más alejada de las opiniones previas (contenido contraactitudinal), entendiéndolo como una forma de reducir su disonancia intraindividual. Nos encontraríamos ante un patrón psicológico desde el punto de vista mediático y político conocido en la literatura académica como «partisan selective exposure«.

Psychology in Under 3 Minutes | What is Selective Exposure?

Créditos: The Psychology Debrief (YouTube).

Se trata de un enfoque de investigación que ha cobrado gran relevancia en los últimos años. Buena parte de las investigaciones han situado a la ideología política en el centro del consumo político selectivo. La ciudadanía se expondría en mayor medida a mensajes afines a su ideología política (Vraga, 2015). Sin embargo, para que esta exposición intencionada se produzca, se precisa una labor muy activa de los individuos en la selección de la información adecuada.  

La efectiva exposición selectiva precisa de una ciudadanía que se esfuerza por evitar información que ataque a sus creencias o afiliaciones políticas, mientras consume en mayor medida mensajes que reafirman su identidad partidista.

Artículo

Partisan selective exposure in online news consumption: Evidence from the 2016 presidential campaign

Autores: E. Peterson, S. Goel y S. Iyengar, S.

Publicado en Political Science Research and Methods, 9(2), pp. 242–258. (2021).

Los consumidores sometidos a una elevada polarización afectiva llevarían a cabo una mayor exposición selectiva a los mensajes políticos. Pero, a la vez, en un contexto de elevada polarización, los medios de comunicación ofrecen una información con mayor sesgo parar ser más competitivos en el mercado mediático, satisfaciendo la demanda de sus seguidores (Iyengar y Hahn, 2009).

Son diversos los estudios que corroboran que los individuos ubicados en los extremos del espectro político muestran un patrón de consumo informativo más desequilibrado o sesgado. Los sentimientos desfavorables de los votantes hacia el otro partido estarían influenciados por el consumo de medios de comunicación partidistas de ambos lados del espectro político. Estas emociones negativas no se limitan a los candidatos políticos o a las élites políticas sino que se extenderían también a las percepciones de los votantes de los partidos en general (Garret et al., 2014).

La polarización política estaría, por tanto, fuertemente relacionada con la exposición selectiva en el consumo de medios (Mutz, 2006; Stroud, 2010). La predilección de la ciudadanía por medios políticamente afines sería un proceso aún más consistente en países con elevado paralelismo político (Goldman y Mutz, 2011). En este contexto los medios se identificarían claramente con tendencias ideológicas, siendo poco frecuente el periodismo de carácter neutral. De esta forma puede verse socavado el «bien común» frente a compromisos ideológicos particulares (Hallin y Mancini, 2004).

Una de las consecuencias más graves de una mayor predisposición a consumir medios afines políticamente es que los ciudadanos estén menos informados,   sobre todo ante cuestiones que son especialmente polémicas políticamente (Levendusky, 2013; Prior, 2013).

Through the Partisan Looking Glass: The Social Psychology of Political Polarization

Créditos: UC Irvine School of Social Sciences (YouTube).

Bibliografía/s

  • FESTINGER, L. (1957): A theory of cognitive dissonance. Standford: Stanford University Press.
  • GARRETT, R.K., GVIRSMAN, S.D., JOHNSON, B.K., TSFATI, Y., NEO, R., y DAL, A. (2014): Implications of pro-and counterattitudinal information exposure for affective polarization. Human communication research, 40(3): 309-332.
  • GOLDMAN, S.K. y MUTZ, D.C. (2011): The friendly media phenomenon: A cross-national analysis of cross-cutting exposure. Political Communication, 28(1): 42-66.
  • HALLIN, D.C. y MANCINI, P. (2004): Comparing media systems: Three models of media and politics. Cambridge: Cambridge University Press.
  • IYENGAR, S. y HAHN, K.S. (2009): Red media, blue media: Evidence of ideological selectivity in media use. Journal of Communication, 59(1): 19-39.
  • LAZARSFELD, P.F., BERELSON, B. y GAUDET, H. (1968): The people’s choice: How the voter makes up his mind in a presidential campaign. Nueva York: Columbia University Press.
  • LEVENDUSKY, M. (2013): Partisan news that matters: How partisan news impact American politics. Chicago: University of Chicago Press.
  • MUTZ, D.C. (2006): How the mass media divide us. Red and blue nation? Characteristics and causes of America’s polarized politics, 1: 223-242.
  • PRIOR, M. (2013): Media and political polarization. Annual Review of Political Science, 16: 101-127.
  • STROUD, N.J. (2010): Polarization and partisan selective exposure. Journal of Communication, 60(3): 556-576.
  • VRAGA, E.K. (2015): How party affiliation conditions the experience of dissonance and explains polarization and selective exposure. Social Science Quarterly, 96(2): 487-502.