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Estrategias discursivas

Desempeñan un papel crucial en el ámbito de las ciencias sociales y especialmente en el ámbito de la comunicación, la lingüística y la ciencia política al facilitar la interacción entre los actores políticos y la sociedad, así como en la promoción de intereses, la construcción de consensos y la resolución de conflictos políticos.

Estrategias de comunicación como concepto

De manera concreta, las estrategias discursivas abarcan un conjunto variado de herramientas lingüísticas utilizadas por un emisor o hablante con el fin de captar la atención de un público receptor durante la transmisión de un mensaje. En términos sencillos, estas tácticas lingüísticas constituyen recursos estratégicos empleados con la intención de provocar una respuesta específica. Son técnicas y recursos comunicativos diseñados para persuadir, convencer, informar o influir en la audiencia durante una comunicación verbal o en el transcurso de un discurso. La finalidad principal de estas estrategias es organizar y presentar la información de manera efectiva para lograr los objetivos específicos del emisor.

Es por ello, que una estrategia discursiva es un plan de acción más o menos intencional, adaptado con un fin específico (Wodak, 2003). Estas estrategias son adaptables, respondiendo a la intención y propósito del emisor o emisores, y su aplicación tiene un carácter subjetivo, influenciado en parte por el contenido del mensaje que se transmite.

Tipos de estrategias discursivas

De manera general, las estrategias discursivas se vinculan directamente con las estrategias retóricas, pragmáticas, estilísticas y conversacionales (Van Dijk, 1984).

Libro

El discurso como interacción social

Van Dijk

Año: 2009

Así, pueden clasificarse en diversos tipos, como descriptivas, expositivas, narrativas, argumentativas, de definición y motivacionales, entre otras. Cada una de ellas cumple con objetivos específicos, siempre con la meta de captar el interés y la reacción de uno o varios receptores y sobre todo de una audiencia concreta.

Una de las vinculaciones del término más importantes en el ámbito de la comunicación y de la ciencia política es con la polarización. En este sentido, la estrategia discursiva se vincula estrechamente con contextos y entornos polarizantes debido a su papel en la gestión y manipulación de la opinión pública en situaciones de conflicto o división ideológica. En estos contextos, las partes involucradas suelen emplear estrategias discursivas para influir en la percepción de la audiencia, reforzar sus propias posiciones y desacreditar las de sus oponentes.

Las estrategias discursivas en entornos polarizantes pueden incluir la creación y difusión de narrativas que polaricen aún más a la sociedad, la selección de lenguaje emocionalmente cargado para movilizar a ciertos grupos, la manipulación de hechos o la distorsión de la verdad para respaldar agendas particulares, entre otros métodos (ver polarización afectiva).

Origen y evolución

El término estrategia tiene sus raíces etimológicas en el ámbito militar. Proviene del griego antiguo «strategia», que se compone de las palabras «stratos» (ejército) y «ago» (conducir o guiar), por lo que originalmente se refería al arte de dirigir ejércitos en una guerra o batalla. En este contexto, la estrategia militar implicaba la planificación y ejecución de movimientos tácticos para alcanzar objetivos específicos en el campo de batalla. Con el tiempo, el concepto de estrategia ha trascendido su aplicación exclusiva en el ámbito militar y se ha expandido a diversos campos, incluyendo la política, los negocios, la gestión organizacional y, como mencionas, los estudios discursivos. Esto se debe a que la esencia de la estrategia, es decir, la planificación cuidadosa y la toma de decisiones para lograr objetivos a largo plazo, es aplicable a una amplia gama de contextos.

En los estudios discursivos, la noción de estrategia se utiliza para analizar cómo se utilizan los recursos lingüísticos y discursivos para alcanzar objetivos específicos en la comunicación. Esto puede incluir la forma en que se estructuran los discursos para persuadir a una audiencia (ver discurso persuasivo), cómo se seleccionan ciertas palabras o argumentos para influir en la percepción de un tema o cómo se negocian significados y posiciones en el discurso público.

Van Dijk y Kinsch (1983) fueron pioneros al sistematizar el concepto de estrategia, integrándolo en nuestro conocimiento general vinculado al ámbito de las ciencias sociales. Así, conciben las estrategias como procedimientos que guían el proceso de comprensión discursiva en el ámbito de la comunicación.

La primera referencia de un autor español del término estrategia discursiva viene de la mano de Verdugo (1994) quien la define como «de procedimientos locucionarios y paraverbales, que son espontáneos o están calculados mediante los cuales el enunciador organiza y modaliza la enunciación y los enunciados, con el objetivo de generar o potenciar la fuerza ilocucionaria, tendiendo a producir determinado efecto perlocucionario».

Tradicionalmente este concepto ha sido abordado desde varias disciplinas y ámbitos de conocimiento, fundamentalmente desde la psicología, la comunicación, la educación y la lingüística. En el ámbito de la psicología, las definiciones se centran en el concepto de «patrón de decisiones en la adquisición, retención y utilización de la información que sirve para lograr ciertos objetivos, para asegurarse de que se den ciertos resultados y no se produzcan otros» (Bruner, 1984: 129-130).

Por su parte, las estrategias de comunicación, «cuando se aborda con una perspectiva de la comunicación se centra en el papel que éstas tienen al englobar temáticas que inciden en la configuración de percepciones novedosas de la realidad y de esta manera se redefinen los papeles que desempeñan los diferentes actores políticos a través del discurso» (Ravecca y Dauphinee, 2018). En este sentido, la educación aborda la conceptualización de las estrategias discursivas en el marco de aquéllas que pretenden mantener el contexto y la continuidad de los entornos (Edwards y Mercer, 1988) así como aquéllas que abordan los procesos de indagación dialógica (Wells, 2001).

Finalmente, en el ámbito de la lingüística hay varias teorías y corrientes que enmarcan la definición y el estudio de las estrategias discursivas pero cabe desatacar el propuesto por Maingueneau y Charaudeau (2005) en el Diccionario de Análisis del Discurso donde se proporcionan consideraciones conceptuales acerca de la unidad terminológica conocida como «estrategia de discurso», la cual se define como cualquier acción realizada de manera coordinada con el propósito de alcanzar determinados objetivos. Esta noción ostenta una posición central en distintas disciplinas cognitivas, tales como la teoría de los juegos, la psicología cognitiva, la psicología social y el análisis del discurso, presentando variadas definiciones conforme a las corrientes de investigación pertinentes (Maingueneau y Charaudeau, 2005).

Bibliografía/s

  • BRUNER, J. S. (1984): Acción, pensamiento y lenguaje. Madrid: Alianza.
  • EDWARDS, D. y MERCER, N. (1988): El conocimiento compartido: el desarrollo de la comprensión en el aula. Madrid: Paidós.
  • MAINGUENEAU, D. y CHARAUDEAU, P. (2005): Diccionario de análisis del discurso. Buenos Aires: Amorrortu Editores.
  • RAVECCA, P. y DAUPHINEE, E. (2018): Narrative and the possibilities for scholarship. International Political Sociology, 12(2): 125–138.
  • VAN DIJK, T. A. (1984): Prejudice in discourse: an analysis of ethnic prejudice in cognition and conversation. Ámsterdam: J. Benjamins Publishing Company.
  • VAN DIJK, T. A. y KINTSCH, W. (1983): Strategies of discourse comprehension. New York: Academic Press.
  • VERDUGO, I. (1994): Estrategias del discurso. Córdoba: Universidad Nacional de Córdoba.
  • WELLS, G. (2001): La indagación dialógica: hacia una teoría y práctica sociocultural de la educación. Barcelona: Paidós.
  • WODAK, R. (2003): «El enfoque histórico del discurso». En: R. WODAK y M. MEYER (Eds.): Métodos de análisis crítico del discurso. Barcelona: Gedisa.