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Empatía

La empatía se entiende como la capacidad que demuestran los individuos al identificarse y conectarse con otros, y así entender y compartir sus emociones. Originalmente, este término proviene etimológicamente de su raíz griega ∏αθεûv, epathón, sentir, y del prefijo εv, preposición inseparable que significa dentro. Pero en 1909, fue Tichener quien hace la traducción de este término, del inglés (empathy) al alemán (einfühlung), que en sí significa «sentir adentrándose en el otro, compenetrarse». Posteriormente, en 1914 surge el role-playing, de Moreno, quien describe la empatía como una habilidad social y utiliza las siguientes palabras para explicar que es: «…un encuentro de dos frente a frente; y cuando tú estés cerca, yo tomaré tus ojos y en su lugar colocaré los míos, y tu tomarás mis ojos, en su lugar pondrás los tuyos; entonces yo miraré en ti con tus ojos y tú mirarás en mí con los míos». Posteriormente, para 1934, Mead establece la teoría de Role-Taking, donde la empatía incorpora la importancia de la influencia de los factores sociales y las relaciones interpersonales (Tomasini, 2010).

Como puede verse, el término ha sido abordado desde distintas áreas; por ejemplo, se identifican aportes desde la biología a través de las perspectivas evolucionista, que lo describen ─como una habilidad necesaria para la supervivencia─, desarrollista ─resaltando que es parte del desarrollo de nuestra especie─, y localizacionista, ─siendo el resultado de la reacción de las neuronas espejo─. Mientras, desde el área de la psicología, autores como Decety y Jackson (2006) la conciben como una cualidad humana innata emocional, ya que aprendemos a simpatizar con otros y asistirles tomando sus actitudes (Olmedo Carrillo y Montes Berges, 2009). Finalmente, para mediados del siglo pasado, la ética conlleva a la comprensión de las emociones del otro, para generar una conexión con sus sentimientos.

La presencia del término empatía en los procesos comunicativos representa el reconocimiento de las necesidades e inquietudes del individuo, lo que permite el acercamiento con otros. Bajo este contexto, la empatía se requiere saber estar, por lo que es deseable conciliar la autogestión emocional y centrar la atención en el mensaje que se recibe, de forma verbal y no verbal, aplicando la escucha activa para identificar incluso, las necesidades ocultas de las personas. Así se reitera que la empatía se vincula a las emociones, la cognición, la comprensión y la comunicación (Maza-de la Torre, Motta Ramírez, Motta Ramírez y Jarquín-Hernández, 2023).

Enric más cerca: La autogestión emocional – Enric Corbera

Créditos: Enric Corbera (YouTube).

La empatía se vincula con las emociones en tanto que es parte de las reacciones que los individuos derivan de sus interacciones. Como menciona Plutchik (1987), comportarse de manera empática con otros implica cierto aprendizaje del medio, así como la posibilidad de propiciar cambios en la forma en que se comportan otros. Por ello se torna esencial, no solo para el proceso comunicativos sino para la propia supervivencia. Fernández-Pinto, López-Pérez y Márquez (2008) retoman el concepto desde la neurociencia, señalando que el ser humano está habilitado para ser empático, lo que le facilita generar lazos mediante esta característica, haciendo consenso con otros pares para obtener una cosa o lograr un fin común.

Además, como parte de las competencias ciudadanas que se requieren en nuestra sociedad, se espera que: atendiendo a la capacidad empática, el individuo reconozca sus propias emociones y las de otros, respondiendo pertinentemente a la situación en la que suscita la interacción en un contexto sociopolítico. Al respecto, Muñoz-Zapata y Chaves-Castaño (2013) mencionan dos escenarios antagónicos sobre su presencia o ausencia en la sociedad. Por consecuencia, La empatía conlleva a una conducta prosocial, haciendo que las personas sean solidarias con otras, les procuren cuidados, busquen evitar el daño y la conciliación, Esta condición favorece la toma de decisiones en una comunidad.

Un ejemplo claro de la empatía en la sociedad, son los distintos grupos de voluntariados que existen y que, mediante acciones concretas y sin retribución, buscan atender necesidades específicas como vivienda o educación. En contraste, la ausencia de empatía implica el predominio de conductas antisociales que conllevan a la falta de acatamiento de las normas, la escasa cohesión social, e incluso se vincula al bajo rendimiento de los individuos y su nivel de bienestar emocional. En este contexto se puede mencionar al ostracismo que se vive en las organizaciones, aislando al individuo a espacios donde no recibe atención por parte de sus pares por un tiempo determinado, incluso en el espacio virtual como es el ciberostracismo.

En últimas fechas se han realizado estudios sobre la polarización política y la empatía. Los hallazgos se tornan interesantes en tanto que la presencia de empatía del simpatizante hacia su filiación política está clara y es muy alta. No obstante, se ha observado una actitud totalmente antagónica y hasta de odio hacia otras posturas políticas, elevando la antipatía y falta de tolerancia hacia otras posturas (Allamong y Peterson, 2020). Esto representa un reto para los actores políticos en relación con mostrar empatía honesta a sus pares y sus filiaciones, sobre todo en la búsqueda de sociedades democráticas. Una perspectiva que contribuye a generar contextos más empáticos es la comunicación responsable, definida como el diálogo honesto, empático y transparente entre una organización, una figura pública o un medio y sus públicos. La perspectiva propone cinco rasgos, uno de ellos es la empatía, que implica demostrar respeto hacia el/los receptores(es) al considerar sus necesidades como retroalimentación del proceso comunicativo y ajustándolo con base en ello (bidireccionalidad) (Hernández-Flores, Rivera-Salas y Navarro-Sequeira, 2021).

Finalmente, el término empatía también está fuertemente asociado al comportamiento político, en tanto que este último refleja la manera de actuar de los individuos o grupos según cómo sea su participación en la esfera pública. Una pieza clave de este comportamiento son los mismos discursos políticos (mensaje) que reflejan o no, la comprensión que se tiene de las audiencias (empatía) y que se traduce en la emisión de su voto (retroalimentación); el resultado que se produce, en gran parte, se debe a la empatía que haya prevalecido en la interacción de los actores, lo que seguramente generó reputación comunicativa, logrando confianza y legitimidad para el voto.

La comunicación responsable gubernamental y política se observa como el diálogo empático y comprometido entre gobierno y sociedad que se refrenda con la función pública que se ejerce en beneficio de los ciudadanos a los que se sirve (Navarro-Sequeira, Rivera-Salas y Hernández Flores, 2021). De este modo se puede concluir que el concepto de empatía está relacionado con la comprensión del otro y de su mundo afectivo, conectando claramente con los sentimientos ajenos, por lo que todas las personas, con independencia de nuestros valores, creencias, opiniones, personalidad, cultura o estatus social, pueden ser empáticas, en mayor o menor medida, dependiendo de la capacidad que poseamos o desarrollamos para ello.

Bibliografía/s

  • ALLAMONG, M. B. y PETERSON, D.A.M. (2020): Screw Those Guys: Polarization, Empathy, and Attitudes About Out‐Partisans. Political Psychology, 42(3): 349-369.
  • DECETY, J., y JACKSON, P. L. (2006): A social-neuroscience perspective on empathy. Current directions in psychological science, 15(2): 54-58.
  • FERNÁNDEZ PINTO, I., LÓPEZ-PÉREZ, B. y MÁRQUEZ, M. (2008): Empatía: Medidas, teorías y aplicaciones en revisión. Revista Anales de Psicología, 24(2): 284-298.
  • HERNÁNDEZ-FLORES, H. G., RIVERA-SALAS, P. E. y NAVARRO-SEQUEIRA, M. G. (2021): La Perspectiva en Comunicación Responsable: conceptualización, rasgos y ámbitos de aplicación. Anuario de Investigación de la comunicación CONEICC, 28:  96-105.
  • MAZA-DE LA TORRE, G., MOTTA RAMÍREZ, G. A., MOTTA-RAMÍREZ, G., y JARQUÍN-HERNÁNDEZ, P. M. (2023): La empatía, la comunicación efectiva y la asertividad en la práctica médica actual. Revista de sanidad militar, 77(1): 1-13.
  • MUÑOZ-ZAPATA, A.P., y CHAVES-CASTAÑO, L. (2013): La empatía: ¿un concepto unívoco?. Katharsis, 16: 123-146.
  • NAVARRO-SEQUEIRA, M. G., RIVERA-SALAS, P. E. y HERNÁNDEZ-FLORES, H. G. (2021): Aproximación desde la Comunicación Responsable Gubernamental y Política al discurso de los líderes latinoamericanos al inicio de la pandemia COVID-19. Revista Más Poder Local, 46: 25-48.
  • OLMEDO CARRILLO, P., y MONTES BERGES, B. (2009): Evolución conceptual de la Empatía. Iniciación a la Investigación, 4: 1-4.
  • PLUTCHIK, R. (1987): «Bases evolucionistas de la empatía». En N. EISENBERG y J. STRAYER (Eds.): La empatía y su desarrollo. Bilbao: Desclée de Brouwer.
  • TOMASINI, M. E. (2010): Un viejo pensador para resignificar una categoría psicosocial: George Mead y la socialización. Athenea Digital, 17: 137-156.