Volver arriba

Discursos de odio

Se pueden definir como aquellos mensajes que propagan formas de expresión y comunicación concretas dirigidas contra grupos o individuos identificados por su raza, por su religión, por su orientación sexual, por su afiliación política, por su etnia, por alguna discapacidad, por su edad, por su género, por su nacionalidad, por su grupo social o solamente por no compartir una ideología (Miró Llinares, 2016). Esta definición es mucho más amplia y concuerda mejor con el hecho de que una de las causas de su proliferación es la polarización política e ideológica que se vive a nivel global. Por contrario, la definición ofrecida por la ONU (2021) entiende solamente por discursos de odio a «cualquier tipo de comunicación ya sea oral o escrita, -o también comportamiento-, que atacao utiliza un lenguaje peyorativo o discriminatorio en referencia a una persona o grupo (…), basándose en su religión, etnia, nacionalidad, raza, color, ascendencia, género u otras formas de identidad.» Los discursos de odio, como se señaló, no se dirigen solo a personas o grupos por estos motivos. Cualquier emoción violenta hacia quien piensa diferente puede ser refutada falazmente con un mensaje hostil, humillante o infamatorio (Nigro, 2023). 

Emoción y discurso de odio

Las distintas formas de discursos de odio se basan en emociones negativas que enraízan en la ira. Séneca (2020) entendía la ira como una especie de locura, puesto que es una emoción que se siente cuando la persona ya no puede pensar, y solo puede decir lo que siente pero no lo que voluntaria y racionalmente desearía decir. (Para no caer en una mirada ingenua de la humanidad, se dan casos de individuos moralmente cuestionables que usan y abusan de ellos sin escrúpulo alguno). El único modo para evitar estas emociones gestoras de los discursos de odio es poner distancia de la situación concreta y esperar a que se recupere el equilibrio emocional. Dubet (2020:18-105) afirma: «La filiación dicta un destino totalmente programado», esto es, que las causas de los discursos de ODIO son similares a las de los sesgos: el odio y el desprecio, la respuesta hiriente y la falta de escucha a quien piensa diferente, deviene muchas veces de lo heredado, de la familia, del grupo de pertenencia, lo que se vincula directamente a la noción de tribalismo. Zani (2017) ratifica esa relación entre discursos de odio y polarización y sostiene que el discurso de odio partió a Internet en dos áreas.

Discurso de los extremos

Nigro (2022) define a este tipo de discursos de odio como: «un conjunto de mensajes que proviene de posiciones en espacios polarizados. Se trata de un discurso fuertemente dirigido al otro/otra, en cuanto adversario/a o enemigo/a, que no concede ni dialoga. Proviene, usualmente, de un o una líder carismático/a y se basa en la emocionalidad y en los sesgos cognitivos. Asimismo, deja de lado el diálogo con quien piensa distinto y solo pretende enardecer a sus seguidores y seguidoras y confirmar sus teorías, muchas veces, conspirativas. El discurso de los extremos surge en el clima de polarización que se extiende por Occidente. Se relaciona con los populismos de izquierda o de derecha.» Este tipo de discursos se diferencian de los de odio en la intensidad aumentada de la violencia verbal, en una exacerbación del insulto, en el abuso de las falacias ad hominem y de generalización. Este discurso se viraliza con gran rapidez por las redes sociales.

Bibliografía/s