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Discurso sexista

Se trata de un discurso que hace uso de un lenguaje que promueve estereotipos de género, perpetúa desigualdades basadas en el género y/o denigra a personas o grupos en función de su género. Puede manifestarse de diversas formas en los discursos políticos o mediáticos, incluyendo comentarios o chistes que discriminan, menosprecian o insultan a individuos o grupos en función de su género. Se asimilan a los discursos de odio por su carga agresiva y están habitualmente dirigidos en contra de las mujeres o de cualquier identidad no cisgénero o minoría sexual.

Este tipo de discurso está particularmente presente en los espacios de poder político y puede tener como emisor a candidatos en campaña, gobernantes, instituciones, medios de comunicación o incluso ciudadanos. La investigación en este campo recalca que los discursos sexistas cuentan con fuentes de enunciación variadas, y se encuentra tanto en los ámbitos de la comunicación de gobierno, como en la comunicación electoral en la cual proliferan los ataques en contra de las mujeres en campaña (Bauer y Wagner, 2019).

Los discursos sexistas tienen su mayor visibilidad en las redes sociales, en donde el anonimato y la presencia de temas polarizados facilita la proliferación de discursos discriminantes. La facilidad para encontrar a personas con intereses y creencias similares, mediante grupos o uso de hashtags, también amplifica la visibilidad de estos discursos. Los discursos sexistas abundan en la manosfera, espacios de Internet que han ido creando los hombres que se han sentido «atacados» por el feminismo. Se trata de espacios de machismo, misoginia y negacionismo de la violencia contra las mujeres (Benassini Félix, 2022).

Artículo

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RTVE.ES

Característica del discurso sexista

Dentro del discurso sexista aparece un lenguaje sexualmente explícito, violento, racista y homofóbico, además de irónico y plagado de neologismos. Los discursos sexistas incluyen usualmente comentarios que refuerzan estereotipos ligados al sexo, como la idea de que las mujeres son más emocionales o menos capaces para ejercer el liderazgo, mientras que los hombres son más competentes y aptos para ocupar cargos políticos (García Beaudoux, 2013). Pueden hacer uso de juegos de palabras o chistes que denigran a las mujeres o que las sexualizan o las convierten en un objeto (cosificación), reduciendo su competencia a su apariencia física o a su capacidad para atraer a los votantes masculinos.

En la cobertura mediática de las campañas electorales, se puede encontrar un lenguaje condescendiente o despectivo con la utilización de términos y expresiones indulgentes o despreciativas para referirse a mujeres políticas, minimizando su autoridad y legitimidad en comparación con sus contrapartes masculinas.

En el ámbito del gobierno, los discursos sexistas suelen aplicar estándares diferentes a hombres y mujeres en la política, lo que puede llevar a la desigualdad de oportunidades y al juicio sesgado de las acciones y decisiones de cada género. Por ejemplo, las mujeres pueden ser criticadas más duramente por su trabajo o por su apariencia, mientras que los hombres reciben menos estigma por un trabajo similar o por su condición física (Anderson y Sheeler, 2013).

En casos extremos, el discurso sexista en política puede incluir violencia simbólica o verbal, como amenazas o ataques basados en el género, destinados a intimidar o silenciar a mujeres en el ámbito político. Estos son los ataques que se presentan en mayor medida en las redes sociales (Blanco Alfonso, Rodríguez Fernández y Arce-García, 2022).

Sexismo y polarización

Varios estudios proporcionan evidencias de cómo los discursos sexistas en la comunicación política pueden generar polarización ligada a emociones intensas al fomentar el uso de estereotipos de género y contribuir a la división de la opinión pública en torno estas cuestiones (Blanco Alfonso et al., 2022).

Los contenidos sexistas provocativos que generan rechazo, indignación, ira o frustración por el sexo afectado incrementan la polarización al fomentar la confrontación y el antagonismo entre diferentes grupos de personas. La opinión pública también puede dividirse con base en discursos, posiciones o políticas de corte sexista, creando divisiones entre sus defensores y detractores. La formación de grupos polarizados contribuye a la fragmentación de la sociedad en torno a estas cuestiones de género y a la exacerbación de las tensiones sociales (Boneta Sádaba, Tomás Forte y García Mingo, 2015). Adicionalmente, los discursos sexistas dirigidos a lideresas políticas pueden influir en la percepción pública sobre su idoneidad y competencia, lo que puede generar divisiones en torno a su liderazgo y capacidad para representar a la población en su conjunto. Esto puede polarizar aún más a la opinión pública y dificultar el consenso necesario para la correcta gobernanza.      

En resumen, los discursos sexistas en la comunicación política pueden generar polarización y emociones al provocar reacciones emocionales intensas, dividir a la opinión pública, exacerbar tensiones sociales y afectar la percepción de las mujeres políticas. En varios países se han adoptado leyes que buscan luchar contra los discursos y actitudes sexistas en la administración pública y en la política en general. Algunos han adoptado medidas como la escritura inclusiva para visibilizar un discurso político más igualitario.

Bibliografía/s

  • ANDERSON, K. V. y SHEELER, K.H. (2013): Gender and Emotion in Political Communication. Cambridge: Cambridge University Press.
  • BAUER, N. M. y WAGNER, M. (2019): Gendered Campaigning: The Impact of Sexism on Candidate Evaluations. Political Behavior, 41(3): 741-763.
  • BENASSINI FÉLIX, C. (2022): La construcción del discurso de odio contra las mujeres por los participantes en espacios misóginos de una red social. Revista Internacional de Comunicación y Desarrollo, 4(17): 1-14.
  • BLANCO ALFONSO, I.; RODRÍGUEZ FERNÁNDEZ, L. y ARCE-GARCÍA, S. (2022): Polarización y discurso de odio con sesgo de género asociado a la política: análisis de las interacciones en Twitter. Revista de Comunicación, 21(2): 33-50.
  • BONETA SÁDABA, N.; TOMÁS FORTE, S. y GARCÍA MINGO, E. (2015): Culpables hasta que se demuestre lo contrario. Percepciones y discursos de adolescentes españoles sobre masculinidades y violencia de género. Informe del Centro Reina Sofía sobre adolescencia y juventud.
  • GARCÍA BEAUDOUX, V. (2013): Estereotipos de género y liderazgo político: aproximaciones conceptuales y percepciones sociales. Revista de Estudios Políticos, 162: 143-168.
  • SWERS, M. L. (2018): Gender, Emotion, and Polarization in American Politics. Cambridge: Cambridge University Press.