Se entiende por desafección, la falta de afecto o estima hacia algo, desinterés. Cuando se habla de desafección política se está aludiendo a un sentimiento subjetivo de indiferencia, falta de confianza en los procesos políticos, las instituciones y el sistema político en general.
Torcal (2016: 80) considera que la desafección tiene dos dimensiones distintas: la desafección institucional y el desapego político. La desafección institucional hace referencia a una falta de eficacia en los cauces de representación política, a una brecha entre representantes y representados. El desapego político alude a una falta de interés y de compromiso con lo público.
El afecto hacia el sistema político está muy relacionado con la capacidad de los gobiernos de atender las necesidades ciudadanas. Algunos autores (Megías y Moreno, 2022) entienden que la desafección viene condicionada por el contexto social y político, no siendo una actitud estable, frente a otras investigaciones consolidadas.
La desafección es una constante en la mayoría de las democracias contemporáneas. Sin embargo, a pesar de que exista una cierta insatisfacción con el sistema, la participación electoral es alta y no ha sufrido un gran revés. Sólo las elecciones al Parlamento Europeo cuentan con índices de baja participación en el entorno europeo. Desde la crisis de 2008 también ha crecido la participación no convencional. El movimiento 15M en España, mareas feministas, protestas multitudinarias en Chile, revueltas en Perú, Colombia, chalecos amarillos en Francia o protestas de los agricultores en toda Europa son expresiones de una grave crisis de representación política.
Chalecos amarillos: el balance de seis meses de protestas antigubernamentales en Francia
Créditos: France24.com
También «una forma novedosa de polarización se ha adueñado de nuestras democracias» (Rojo-Martínez y Crespo-Martínez, 2023: 26). Se trata de la polarización afectiva.
Hay investigaciones que la vinculan con la participación política en cuanto mantiene viva la participación, pero no hasta el punto de captar nuevos participantes (Phillips, 2024: 5). Además, resulta ser un episodio preocupante por cuanto «la sociedad moderna sólo puede funcionar cuando la gente no asume que los extraños son enemigos» (Inglehart, 1988: 49).
Artículo
La desafección política en los países del entorno europeo español ¿una actitud estable?
A. Megías y C. Moreno
Publicado en Revista Española De Investigaciones Sociológicas, (179), pp. 103–124. (2024)
La polarización afectiva también genera crisis de confianza y «dificulta la convivencia entre quienes piensan diferente» (Rojo-Martínez, Crespo-Martínez y Mora-Rodríguez, 2023: 106). Sin embargo, no debe confundirse con la desafección (Rojo-Martínez y Crespo-Martínez, 2023: 42).
En conclusión, la desafección institucional refiere a una crisis de representación que distancia a los ciudadanos de los políticos, pero puede convivir con altas dosis de participación ya sea electoral o no convencional.