Se refiere a la división o separación en grupos o facciones dentro de una sociedad o sistema político, caracterizada por diferencias significativas en términos de opiniones, intereses o identidades. Como tal, esta expresión no existe en español, es un neologismo que deriva del francés clivages y que después adoptó la academia estadounidense en los años sesenta del siglo pasado para referirse a todo aquello que divide a una sociedad, provocando escisiones, brechas o separaciones en su seno. Posteriormente, el concepto se asoció con cierta idea de conflicto, hasta desembocar en su acepción más aceptada: línea divisoria social de la que emanan conflictos, que se debe a los politólogos Seymour Martin Lipset y Stein Rokkan en su famoso libro Party Systems and Voter Alignments. Cross National Perspectives (1967).
Este concepto se utiliza principalmente en el ámbito de las ciencias sociales, especialmente en la ciencia política y la sociología, para analizar la estructura y la dinámica de los conflictos sociales y políticos.
En las ciencias sociales, se emplea para comprender las divisiones y las fracturas que existen en una sociedad, ya sea en función de factores políticos, económicos, culturales, étnicos, religiosos u otros. Estas divisiones pueden manifestarse en forma de coaliciones políticas, grupos de interés, identidades sociales o conflictos ideológicos. El análisis de los clivajes sociales es fundamental para comprender la formación de alianzas políticas, la distribución del poder y los procesos de cambio social.
En la ciencia política, el concepto ha sido fundamental para entender la estructura de los sistemas de partidos y las dinámicas electorales. Los clivajes políticos pueden influir en la formación de identidades partidarias, la movilización de votantes y la elaboración de políticas públicas. Por ejemplo, los clivajes entre izquierda y derecha, zonas urbanas y rurales, o entre nacionalistas y cosmopolitas, pueden determinar la configuración de los sistemas políticos y la competencia entre partidos.
La teoría de clivajes explica cómo los partidos políticos y las organizaciones de acción colectiva nacen a partir de la confrontación y la ruptura.
Historia, teoría y crítica
Uno de los primeros autores en hablar de clivajes en el ámbito de las ciencias sociales fue Maurice Duverger en su conocido libro Les partis politiques (1951), quien lo utilizó para analizar la estructura de los sistemas de partidos políticos. Sin embargo, no fue sino hasta la intervención de Lipset y Rokkan que el concepto adquirió notoriedad amén de conferirle el significado más aceptado. El objetivo de Lipset y Rokkan en su libro de 1967 era desarrollar una teoría de las principales líneas de conflicto que dividen a una nación y que de una u otra manera se transfieren a los partidos políticos, definiendo sus rasgos ideológicos y el tipo de competencia que se da entre ellos.
Más específicamente, Lipset y Rokkan desarrollaron un modelo para explicar cómo los partidos políticos y las alineaciones de votantes surgieron de los clivajes históricos en las sociedades industriales. Identificaron cuatro clivajes principales que surgieron de la Revolución Nacional y la Revolución Industrial: Centro-Periferia, Estado-Iglesia, Urbano-Rural y Trabajo-Capital.
Principales clivajes según el modelo clásico de Lipset y Rokkan.

Por otra parte, los autores demostraron que los clivajes que dieron lugar a los sistemas de partidos en el siglo XX fueron sorprendentemente estables. Sin embargo, también reconocieron la posibilidad de cambios en dichos clivajes debido a las transformaciones sociales y económicas que se podían anticipar en ese momento.
La teoría de los clivajes de Lipset y Rokkan es un pilar en la ciencia política para entender las divisiones en las sociedades que determinan la política partidista y el comportamiento electoral y sigue siendo relevante para entender las dinámicas políticas contemporáneas. A pesar de que sus observaciones se hicieron en el contexto de la Europa postindustrial de mediados del siglo XX, su enfoque puede aplicarse para examinar cómo algunos cambios recientes, como la globalización, el aumento del populismo y nuevos debates vinculados con la inmigración o el cambio climático, están reconfigurando los clivajes tradicionales. Asimismo, ofrece claves para analizar cómo los partidos experimentan mutaciones permanentes a medida que emergen nuevos clivajes y alineaciones políticas, desafiando la estabilidad de los sistemas de partidos.
Desde la propuesta original de Lipset y Rokkan, varios politólogos han expandido y refinado el concepto de clivaje para explicar la política comparada y los sistemas de partidos. Así, por ejemplo, Bartolini y Mair (1990) desarrollaron una teoría de los clivajes enfocando la interacción entre la estructura social y la competencia partidaria, argumentando que los clivajes no sólo son reflejo de las estructuras sociales sino también resultado de las estrategias de los partidos; Evans y de Graaf (2013) examinaron cómo las diferencias de clase y religión siguen siendo relevantes para la política en diferentes países; Kriesi et al. (2008) analizan cómo los cambios económicos y culturales han dado lugar a nuevos clivajes, superando los tradicionales identificados por Lipset y Rokkan; Hooghe y Marks (2009) introdujeron la idea de un nuevo clivaje político entre ganadores y perdedores de la globalización, que se refleja en la política de la integración europea y en el surgimiento de nuevos movimientos políticos.
Todos estos trabajos proporcionan una visión integral de cómo los clivajes tradicionales han sido transformados o reemplazados por nuevos ejes de división política en respuesta a cambios socioeconómicos, culturales y en las relaciones internacionales.
Líneas de investigación
El concepto de clivaje ha generado debates en torno a su relevancia en contextos políticos cambiantes, especialmente con la emergencia de nuevas divisiones sociales y políticas. Algunos académicos argumentan que los clivajes tradicionales están perdiendo importancia en favor de nuevas divisiones basadas en cuestiones como la globalización, la migración, el medio ambiente o la tecnología. Sin embargo, otros sostienen que los clivajes tradicionales aún tienen influencia y que es necesario adaptar el concepto para entender las nuevas realidades políticas.
Un problema de la teoría de clivajes es que se ha venido ampliando tanto en sus connotaciones que resta al concepto capacidad empírica.
A pesar de los debates, el concepto de clivaje sigue siendo una herramienta valiosa para analizar las divisiones sociales y políticas en las sociedades contemporáneas. Su utilidad radica en su capacidad para identificar patrones de conflicto y cooperación, así como para comprender la dinámica de los sistemas políticos y la evolución de las identidades sociales. En un mundo cada vez más complejo y diverso, el estudio de los clivajes sociales sigue siendo relevante para comprender las tensiones y los desafíos que enfrentan las democracias modernas.