Se define como la renuncia deliberada de la oposición política, con derecho al sufragio pasivo, a participar en la competición electoral, haciendo un llamamiento expreso y público de abstención electoral.
Artículo
La UE reclama a Túnez unas elecciones inclusivas tras el anuncio de boicot de los grupos opositores
EuropaPress.es
Diferentes tipos de boicot electoral producen diferentes efectos polarizadores. Lindberg (2004) y Schedler (2006) distinguen entre boicot electoral total (cuando implica a todos los partidos de la oposición con derecho a competir) y parcial (cuando solo implica a una parte). El primer caso expresa antagonismo entre partidarios y detractores del gobierno. El segundo introduce el conflicto político, también entre estos últimos, mediante el dilema del desafío/cumplimiento de la lógica participativa, la cual representa la norma en democracias liberales y electorales y en autocracias electorales (Lindberg, 2006).
Artículo sobre Boicot Electoral Total
¿Por qué la oposición serbia pide un boicot electoral?
EuropaNews.com
Artículo sobre Boicot Electoral Parcial
Iraqi Kurdish KDP says it will boycott regional elections
Reuters
En ambos escenarios y por diversos motivos, el boicot electoral resulta una forma de protesta trágica (Lindberg, 2006) y de alto riesgo (Ilić, 2022). Primero, este suele plantearse en contextos cuanto menos dudosos, si no evidentes, de retroceso democrático u otras formas de autocratización especialmente orientadas a reducir el margen de oportunidad electoral de la oposición[1] (Beaulieu, 2014; Tomini, Gibrily y Bochev, 2023). Segundo, sus proponentes y seguidores ejercen en dichos procesos el complejo rol de resistencia política y social (Schedler, 2019; Tomini et al., 2023). Tercero, sus objetivos son radicales: deslegitimar prácticas, políticas, autoridades o al conjunto del régimen ante la opinión pública local y la comunidad internacional (Gamboa, 2023). Cuarto, su éxito en el corto plazo se mide, entre otras cuestiones, por su impacto disruptivo sobre el calendario electoral previsto, el patrón general de abstención electoral y la emergencia de movilizaciones de protesta postelectoral (Lindberg, 2004; Buttorff, 2019). Por último, sus efectos colaterales pueden llegar a ser contraproducentes para sus propios proponentes y seguidores, generando división interna y escisiones en los partidos implicados, marginación política del grupo boicoteador y de sus líderes, mayor empoderamiento del gobernante actual y de su partido, así como cambios negativos inesperados en la dinámica electoral (Frankel, 2010).
Somer, McCoy y Luke (2021) proponen un nuevo enfoque de interpretación estratégica y contextualizada del boicot electoral, poniendo de relieve sus potenciales devastadores efectos en contextos políticos ya polarizados y enmarcados en procesos de autocratización.
Artículo
Pernicious polarization, autocratization and opposition strategies
M. Somer, J. L. McCoy y R. E. Luke
Publicado en Democratization, 28(5), pp. 929–948. (2021)
Notas
[1] Diversas bases de datos a escala global facilitan información sobre el acontecimiento de boicots electorales, conceptualizados según la definición propuesta en esta voz: NELDA (National Elections Across Democracy) registra si las elecciones de ámbito nacional son boicoteadas o no. V-DEM (Varieties of Democracy) registra si las elecciones de ámbito nacional son boicoteadas o no, y en su caso, el alcance o dimensión del boicot electoral acontecido. GEBDA (Global Election Boycotts Database) registra elecciones de ámbito nacional boicoteadas entre los años 2000 y 2022, así como una selección de variables que permiten identificar sus antecedentes, causas contextualización e impacto a corto plazo. Véase: Álamo, Martínez y Natera (2024); Coppedge et al. (2024); y Hyde y Marinov (2019).