El concepto de bloque puede ser utilizado para referirse a diversas estructuras sociales, políticas o culturales que se organizan en torno a ciertas identidades, y se revelan más cohesivos ante la amenaza de enemigos externos. Geertz (1986) considera que los grupos de poder en una sociedad se organizan en torno a ciertos «bloques» o grupos sociales que comparten intereses comunes. Intra e interbloques pueden surgir intereses divergentes en torno al acceso a los recursos o en la competencia por el poder. La intensificación de conflictos sirve para acrecentar y reforzar las divisiones entre bloques y aumentar la cohesión intrabloques.

Ideología y pertinencia
En su análisis sobre la formación de la identidad política y la participación, Shils y Johnson (1975: 598) definen la ideología como «una de las formas que pueden revestir los diversos modelos integradores de las creencias morales y cognitivas sobre el hombre, la sociedad y el universo». Exploran cómo las personas se identifican con ciertos grupos políticos, movimientos o ideologías y cómo estas identidades políticas acaban influyendo en su comportamiento. Shils ha proporcionado uno de los conceptos clave para la formación de grupos sociales, el de «cohesión política», que se refiere a la fuerza y estabilidad de los lazos sociales y políticos dentro de una sociedad. Por su parte, Mannheim (2010) en el ensayo Ideología y Utopía Indica que las ideologías se convierten en sistemas de creencias que reflejan las condiciones materiales y sociales de una determinada época histórica. En este sentido, las ideologías pueden funcionar como «falsas conciencias» que ocultan las relaciones de poder y explotación en la sociedad.
Lutz (1986) analiza cómo las jerarquías de poder y las ideologías dominantes moldean las emociones de las personas para mantener o desafiar el orden social existente. En este sentido, Ahmed (2013) en su obra The Cultural Politics of Emotion analiza como ciertas ideologías patriarcales promueven reacciones emocionales de ira y hostilidad hacia los discursos que desafían las normas de género establecidas.
Bloques e identidad
Estos marcos morales, según Lakoff (1996), influyen en cómo las personas interpretan y responden a diferentes temas políticos. Además, ayudan a formar identidades políticas colectivas alrededor de bloques ideológicos que comparten valores morales similares subyacentes en las ideologías liberales y conservadoras. Para Iyengar y Krupenkin (2018) antes de que se alanzaran niveles tan altos de polarización afectiva en la sociedad, la cohesión grupal era el elemento que motivaba a que las personas se involucraran en la participación política. En la actualidad, es la distancia afectiva hacia el exogrupo lo que motiva tal participación.
La estabilidad conocida en el sistema de partidos de las democracias occidentales se diluye en el siglo XXI (mayor fluctuación en la diversidad de partidos políticos y en la intensificación de la polarización afectiva) evolucionando los sentimientos de afinidad y aversión hacia una estructura menos ligada a la adhesión partidista y más vinculada a posturas/bloques ideológicos. Así, la identificación partidista evoluciona hacia una cohesión de bloques ideológicos y afectivos, donde se comparte un rechazo o valoración negativa hacia los partidos del bloque opuesto. La fortaleza de estos bloques se sustenta en las discrepancias, pero su existencia depende intrínsecamente de las nociones de identidad grupal. Este fenómeno refleja la formación tanto de la identidad personal como social, manifestándose en el marco teórico del interaccionismo simbólico.
Anderson (1983) examina en Imagined Communities: Reflections on the Origin and Spread of Nationalism la construcción de identidades nacionales y la formación de comunidades políticas como «comunidades imaginadas» que se construyen a través de procesos simbólicos y narrativas compartidas. Se puede aplicar su enfoque al análisis de bloques ideológicos y afectivos en la política al considerarlos como comunidades imaginadas dentro de un contexto político más amplio, donde los individuos comparten ciertos valores y creencias que los unen en torno a un conjunto particular de ideologías. Los sentimientos de afinidad o rechazo hacia ciertos partidos o ideologías pueden derivar de una conexión emocional con las narrativas políticas y símbolos asociados a esos bloques ideológicos.
En resumen, los bloques afectivos e ideológicos son construcciones políticas que agrupan a individuos con afinidades emocionales y valores compartidos en torno a cuestiones identitarias más que respecto a políticas públicas concretas. Estos bloques pueden influir en la formación de coaliciones políticas, en la competencia electoral y en el control de las decisiones que afectan a la colectividad.
Artículo
Ideological identity, issue-based ideology and bipolar affective polarization in multiparty systems: The cases of Argentina, Chile, Italy, Portugal and Spain.
J. M. Comellas y M. Torcal
Publicado en Electoral Studies, 83: 102615. (2023)