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Autopercepción grupal

La autopercepción grupal es un concepto multidisciplinar enfocado desde la sociología, la ciencia política o la psicología social. Trata de explicar cómo se ve un individuo a sí mismo dentro de un contexto grupal frente a los demás y dentro de la identidad del grupo. A todo ello, se suma la influencia de su propio comportamiento y su relación con las demás personas (Sancho, 2014). A escala sociológica, la autopercepción grupal se engloba dentro de la identidad social y la pertenencia a grupos. Por su parte, dentro de la psicología social, se analizan las dinámicas grupales, las interacciones sociales y cómo los individuos tienen tendencia a autocategorizarse y categorizar a los demás según la condición de miembros de determinados grupos sociales (Tajfel y Turner, 1979). Desde el punto de vista de la ciencia política, la autopercepción grupal también se puede relacionar con la polarización afectiva y la polarización política.

La autopercepción grupal en el siglo XX desde la sociología y la psicología social

Durante las últimas décadas, diferentes autores desde los ámbitos de la sociología y la psicología social han ido trabajando sobre la autopercepción grupal a través de varias teorías.

1. Teoría del Etiquetamiento de Howard Becker (1928)

Howard Becker plantea cómo se examinan las llamadas etiquetas sociales para explicar cómo éstas influyen en la autopercepción de uno mismo y su comportamiento colectivo con las personas. Cuando a una persona se le asigna o tiene una etiqueta social concreta, ésta suele internalizarla, e individual y grupalmente suelen actuar de acuerdo con esa etiqueta. Esta situación puede tener un efecto positivo o negativo en la persona en concreto, dependiendo del tipo de etiqueta que sea. Existe una variante, la desviación secundaria, mediante la cual esas personas catalogadas de esta manera pueden interiorizarla, unirse y crear comunidades o subculturas de personas que están etiquetadas como desviadas (Sancho, 2014).

2. Teoría del Interaccionismo Simbólico de Herbert Blumer

El sociólogo Herbert Blumer propone en los años 30 del siglo XX el concepto de «interaccionismo simbólico». Esta teoría hace énfasis en el rol que los significados y los símbolos generan en el proceso de construcción de la realidad social (Morales, 1978). A través del interaccionismo simbólico, las personas –de forma individual– acuerdan el rol que van a ocupar y que están ocupando dentro de los grupos a los cuales pertenecen. Dentro de un grupo, las personas interiorizan los roles del grupo que influyen individualmente en el autoconcepto y en la identidad de sí mismas (Blumer, 1982).

3. Teoría de la autopercepción de Daryl Bem (1972)

La teoría de Bem se aplica a la autopercepción grupal para analizar  cómo las personas entienden sus sentimientos y actitudes dentro del grupo y del contexto del cual forman parte. Las personas analizan cómo se comportan en situaciones en las que están con grupos y, dependiendo de ese comportamiento, extraen la percepción respecto a los sentimientos y las actitudes que tienen hacia ese grupo. Como ejemplos, cabría destacar que una persona que participa en actividades promovidas por un grupo manifiesta con ello una actitud y sentimiento positivo hacia a ese grupo. Cuanto más incremente una persona su vinculación hacia un grupo, más se parecerá su comportamiento individual al que tenga colectivamente con ese grupo.   

Teoría de la Identidad Social de Tajfel y Turner (1979) y la polarización afectiva y política

El término autopercepción grupal tiene relación con otros términos, como son los de endogrupo y exogrupo, polarización afectiva y polarización política. El endogrupo es el grupo al cual pertenece cada individuo, y los demás grupos, el exogrupo. La identidad social se relaciona con la categorización social, la tendencia al agrupamiento de las personas en grupos, y a su vez, la división en diferentes grupos. Las personas del endogrupo tienden a tener una percepción de carácter positivo con los miembros y las actividades de su grupo, generando cohesión entre sus miembros. En cambio, con el exogrupo se puede generar una situación de comparación conflictiva o prejuicio. Por tanto, la autopercepción grupal influye en el endogrupo y exogrupo al generar efectos sobre cómo se ve cada uno a sí mismo, respecto a su propio grupo e incluso al resto de grupos (Tajfel y Turner, 1979).

Los estudios de Tajfel y Turner (1979) sirven de enlace para introducir los estudios actuales sobre la polarización afectiva, concepto relacionado también con la autopercepción grupal. La simpatía o pertenencia a un grupo político ha supuesto una identidad de grupo, puesto que las personas que forman una misma identidad social, se considera que forman parte de la misma categoría social. Según Torcal y Carty (2023: 131-132):

La identificación con un partido puede producir, pues, dos tipos de identidad: la «identidad personal partidista» (partidismo) y la «identidad social partidista» (auto-categorización con su grupo de seguidores)

Mediante esta auto-categorización, un individuo puede participar solo con su identidad propia, o de forma grupal a través de las identidades que forman el grupo. Cuando es grupal, es compartido. Y cuando una persona tiene una identidad compartida, se une emocionalmente al grupo, mostrándose positivamente.

Entre los principales autores de este concepto se sitúan Iyengar, Sood y Lelkes (2012). A partir de las diferencias entre demócratas y republicanos en la política norteamericana se empezó a estudiar cómo la gente de cada bando reaccionaba a las acciones del bando contrario. La polarización afectiva se vincula políticamente a las fuertes discrepancias entre partidarios de diferentes grupos políticos o ideologías. Por tanto, según Iyengar y Westwood (2015), la polarización afectiva se produce cuando dentro de un determinado grupo político se ve de forma positiva a la gente del propio partido o ideología y de forma negativa a la de los demás partidos. Los miembros de un mismo partido o ideología forman parte de un mismo grupo, grupo interno y muestran favoritismo hacia él, mientras que los miembros de partidos diferentes son grupos externos y manifiestan prejuicios hacia ellos.

Según Abramowitz y Webster (2016), la polarización afectiva sostiene que una persona «adscrita» a un determinado grupo, en este caso político, se centra más en la rabia o ira que siente por el grupo/partido/ideología contraria que por la identificación con su propio grupo/partido. Otro estudio sobre polarización afectiva constata que esta se produce tanto a nivel colectivo como individual, sin unión entre ellos. Por un lado, hay un significado individual mediante el cual cada persona a título individual tiene un tipo de afecto dentro y fuera a nivel individual, independientemente del nivel de polarización. La segunda versión, a nivel colectivo, es lo mismo, pero refiriéndose al sistema político (Wagner, 2021).

Por otro lado, la polarización política hace referencia a las posiciones extremas y opuestas entre diferentes ideologías o partidos. (Mason, 2013). Cuando los temas que polarizan especialmente son temas troncales y fundamentales polarizan de una forma más eficaz. Por otro lado, estas polarizaciones crean identificación social y pertenencia a un grupo, reforzando las visiones de su grupo y oponiéndose a los otros grupos (Iyengar et al., 2012). Por tanto, los miembros del endogrupo crean una enorme distancia respecto a los exogrupos restantes (Mason, 2013).

Bibliografía/s

  • ABRAMOWITZ, A.I. y WEBSTER, S. (2016): The rise of negative partisanship and the nationalization of U.S. elections in the 21st century. Electoral Studies, 41: 12-22.
  • BEM, D.J. (1972): «Self-perception theory». En L. BERKOWITZ (Ed.): Advances in experimental social psychology, pp. 1–62. New York: Academic Press.
  • BLUMER, H. (1982): El interaccionismo simbólico. Barcelona: Hora.
  • IYENGAR, S., SOOD, G., y LELKES, Y. (2012): Affect, not ideology: a social identity perspective on polarization. Public Opinion Quarterly, 76(3): 405-431.
  • IYENGAR, S. y WESTWOOD, S.J. (2015): Fear and loathing across party lines: New evidence on group polarization. American Journal of Political Science, 59(3): 690-707.
  • MASON, L. (2013): The Rise of Uncivil Agreement: Issue Versus Behavioral Polarization in the American Electorate. American Behavioral Scientist, 57(1): 140–159.
  • SANCHO, M.D. (2014): Sociología de la desviación: Howard Becker y la «teoría interaccionista de la desviación». Conflicto Social. Revista del Instituto de Investigaciones Gino Germani, 7(12): 65-87.
  • TAJFEL, H. y TURNER, J.C. (1979): «An integrative theory of intergroup conflicto». En W.G. AUSTIN y S. WORCHEL (Eds.): The social psychology of intergroup relations, pp. 33-47. Monterey: Brooks/Cole.
  • TORCAL, M. y CARTY, E. (2023): Populismo, ideología y polarización afectiva en Argentina. Revista Argentina de Ciencia Política, 1(30): 128-157.
  • WAGNER, M. (2021): Affective polarization in multiparty systems. Electoral Studies, 69: 102199.